¡Bueno para nada!

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Titular que es al mismo tiempo, una metáfora, como la descripción del enfatuado títere -con vocación de marioneta-, tan inútil como imbécil, atrapado por su ineptitud, incapacidad, incompetencia -sin límites-, irradiadas por su desgobierno. Monaguillo aupado por el desenmascarado, escabroso, huidizo, paranoico, resbaloso, tempestuoso titiritero -de las mil sindicaciones-. Bochornosa, desconectada, aborrecida dupla que, asola, azota, mangonea -con sus mastines- nuestra irredenta, martirizada Colombia.

Monigote que nadie en su sano juicio toma en serio, cuya imagen desfavorable (65 %), desnudó la encuesta de Polimétrica, Cifras y Conceptos, coincidente con INVAMER que midió la desaprobación (63,2 %); la percepción de que el país va por mal camino (77,5 %); la certeza que han empeorado: el desempleo (94,3 %), la corrupción (93 %), la economía (89 %); el descontento, insatisfacción (81,9 %) de los bogotanos, fruto de la anodina gestión que pavimenta -sin duda- la imparable recalada de Petro hacia la ‘Casa de Nari’, patentizada por el 52,8 % de intención de voto, frente al 42,3 % del tibio Fajardo.

Al preguntar ‘Colombia Opina’ (abril/2021): Si las elecciones fueran mañana, los indagados dan a Petro -sin aprensión- el 38,3 %, ante al 15,9 % del figurín. “Como siembres, así recogerás” sentenció Cicerón. Porcentaje directamente proporcional a la descalificación registrada.

Suficiente ilustración -más clara que la luz del mediodía- que no demanda ahondar en el fundado repudio del aborrecido mandadero, ocupado en diluir, solventar -hasta el ridículo- las imputaciones del esquizofrénico, insondable, malintencionado miura, cuya imagen negativa (55,7 %) obedece -según Duque, su obsecuente apologista, altavoz- a las calumniosas inculpaciones endilgados por los ensañados oponentes, Petro, Cepeda,  coadyuvadas por venales jueces, que desechan el lunático idealismo del acosado, secularizado, megalómano belcebú.

Desafueros justificados por el zascandil -que funge de presidente-, con insolente, edulcorada cháchara, tachados temerariamente de fraguados, pretendiendo cubrirlos con tupido velo, ayudado por el cómplice, enmermelado, silenciado Congreso, convertido en apéndice del ejecutivo, cuyos ‘estimulados’, eunucos, marginales miembros, han consentido la cooptación, politización de la Fiscalía, Contraloría, Procuraduría, Registraduría, Defensoría, Magistratura; la desfiguración  de su independencia; permitiéndole seleccionar su propio juez en materias constitucionales; esquivando, eludiendo el filtro del Congreso.

Igualmente, centralizar en el Consejo de Estado -su estrado preferido-, las tutelas en su contra (Decreto 333-06/04/2021), con la firma de un solo ministro; así mismo las acciones relacionadas con la erradicación de cultivos ilícitos; prohijar que la CC actúe con sentido político. Corrupta, dañina, malhadada, viciosa extralimitación -disciplinable-, que ha descuadernado, puesto patas arriba la parapléjica nación. Pernicioso poder acumulado, dispuesto al servicio de los caprichos del belicoso, intocable, macabro Zeus del Ubérrimo.

Reconcomio evidenciado por los 4.867 encuestados en 10 ciudades, que representan un universo de 7,6 millones de desengañados connacionales, verracos con la descabellada, depredadora, empobrecedora, impiadosa, impopular, infame, odiosa, provocadora, tóxica reforma tributaria, que desborda el lindero de lo tolerable. Orangután revestido con una cascada de impuestos, con cargo a la amorfa, engañada, espoleada pobrecía, a la que el insano correveidile prometió aliviarlos, no subirlos.

Mientras Cambio Radical, liberalismo, la U, opositores, toman galáctica distancia del fatal esquilme de las menesterosas: clase media, trabajadora, el otrora glorioso Partido Conservador, adormilado, desorientado, se muestra inconforme, de dientes para afuera -en guarda de las apariencias-, dándose por descontado su aprobación, en defensa del papel segundario asignado a la intrascendente, indisciplinada fuerza congresal, haciéndose copartícipe del desgaste político, como de la borrascosa, explosiva turbulencia social, presente hoy en las calles.

Resultas de la ausencia de un caudillo escrutado, autorizado, acatado; una voz reconocida, con verbo, sagacidad, intuición, experiencia, que rescate la atávica, marchita tradición, protegida -antaño- por verdaderos mosqueteros, por colosos como: Laureano, Alzate, Granada, Álvaro Gómez y otros; hombres recios, impolutos, de talla superior, sustituidos por una cáfila de coludidas arpías: renegados, codiciosos mercaderes del templo -que sonrojan-, cubiertos de oprobio, charlatanes de feria: Carlos Holguín; Valencia Cossio ‘Mincho’ Cepeda, Hernán Andrade,  plebeyos que luego de exprimir al Partido, lo hipotecaron, traicionaron, lanzaron a los infiernos del Dante.

Judas premunidos de usurpada representación que, tras sus impíos, inmoderados intereses crematísticos, feriaron -secreta, arteramente- arrodillados la doctrina, entregaron las banderas, engrosaron con las engatusadas ovejitas -como vagón de cola-, la alucinada, satánica secta del ‘innombrable’. Demonizado leviatán -hasta la náusea-, al que le relamen las suelas.

Corroído, mendicante partido -en estado terminal-, incapaz de enmendar, retomar el rumbo, expiar los yerros, repudiar las imploradas migajas de poder, disponiéndose -sin titubeos- a dar luz verde a la Reforma, acentuando la miseria, el hambre -in crescendo- del asfixiado, decepcionado, inerme, airado pueblo.

Apague la luz doctor Omar.

Bogotá, D. C. 28 de abril/2021

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mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


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