‘Convención conservadora’


 
mario arias gómez.
E

l antediluviano, fantasmal, semimomificado ‘Directorio Nacional Conservador’, ha convocado para el 21 de noviembre, su acostumbrado ‘sainete’, dizque ‘con el propósito de fijar la hoja de ruta para las elecciones de 2022’. Desgastado libreto, ideológicamente “biconceptual”, que los engañabobos de siempre, desentierran cada cuatro años y revisten de solemnidad. Por arte de birlibirloque sacan a relucir los abandonados fundamentos doctrinarios del insepulto espantajo, manera de camuflar sus recónditos, celestinos, impúdicos, variopintos intereses.

Como delegado desatenderé dicho llamado, en razón a que el juicio y la conciencia no las he confinado, a despecho del vínculo amical que me ata al maniatado Director, conservador de toda la vida. Honrosa excepción. Al respecto, parafraseando la locución latina atribuida a Aristóteles: ‘Amicus Plato sed magis amica veritas’- ‘Omar es mi amigo, pero más amiga es la verdad’. Camarada que conforme al soliloquio de Hamlet, de Shakespeare, se debate en ‘ser o no ser’.

Ajeno a las vuvuzelas mediáticas, prefiero cueste lo que costare, en memoria de aquellos que cayeron combatiendo, que no morirán nunca, morir de píe a ser esclavo. Renegar de los principios es tan miserable, como despreciar a la madre. Partido en el que a su diestra no había nadie, y que hoy no puede definirse como de derecha, luego que sus banderas fueron usurpadas por el ‘Innombrable’. Felonía prohijada por una mediatizada, mercantilizada, vergonzosa dirigencia, cuya insignificante fuerza parlamentaria vota a contramano de su acervo histórico. Conducta propia de un Cártel de maleantes al servicio del poderoso de turno, que ha arruinado la esencia de la democracia.

Partido que hoy no significa nada para la vida nacional, cuando antaño solía exhibir, orgulloso, el perdido arraigo popular; la capacidad de convocatoria; la empatía y organización con la disciplinada base. Olla de grillos que sobrevive, gracias a las minúsculas sobras de poder dispensadas a cuentagotas por el gobierno epulón. Partido de garaje que, en cada elección, sus “propietarios” se llenan los bolsillos a cambio de prestarle cobijo a cualquier títere -neófitos sin oficio- que se postule a su nombre a cualquier cargo de elección.

Desasosiego ideológico que se limita a darle el voto ‘al que diga Uribe’, caso del mendaz, empírico figurín -con cara de chancho- que canta, baila, toca guitarra, superando la frívola, inane estrella de la farándula internacional, Andrés Pastrana. ‘Méritos’ válidos para una desinformada, despistada generación de ‘millennials’, cuyo vigor juvenil, ímpetu, no les permite pensar, discernir, y en cuyas manos reposa el destino patrio.

Se dice que el conocimiento de la Historia sirve, o debería servir, para no repetir errores pasados, pero el hombre -único animal que tropieza dos veces con la misma piedra-; adoctrinado, conquistado, sobornado, terminó impensadamente, convertido en un cortesano, asociado al canallesco belcebú de “mano firme, corazón grande”, amo de la amañada estructura autocrática que gobierna en cuerpo ajeno. ‘‘Cayo Julio César’’ con alpargatas, carriel, poncho y peinilla, alma de piedra, quien en su demencial afán por controlarlo todo, manda a contrapelo de la Constitución. Cacique que tantos males le ha traído a Colombia.

Hace mil años los clanes nacieron en Escocia; eran familias que se unían para progresar y defenderse. Concepto que derivó -impulsado por la corrupción-  en roscograma, en el que cuenta menos la solidaridad de clase, de partido, y más el interés de promover alianzas punibles para la repartija de puestos y contratos. Como se sabe, no hay ‘almuerzo gratis’. A los desmesurados, fogosos apetitos de poder, estos revivos -renegados sin retorno- le han añadido -en algunos casos- al menú, intimidación, violencia, crímenes.

“Sólo el que esté libre de pecado puede lanzar la primera piedra”. Admonición evangélica a la que el refrán popular recomienda: “decir el pecado, pero no el pecador”.

No hace falta ninguna dote de profeta para intuir que de la convención jamás saldrá una alternativa que cambie el actual estado de cosas, máxime, cuando las divisiones se amplían; las heridas nunca cicatrizan, se hacen más profundas. Nostálgico partido, cada vez más degradado, desnaturalizado, fracturado, pervertido, pisoteado, que vive de cobrarle peaje al gobierno.

Partido que optó por agachar la cabeza; besar el puño de quien lo golpea sin piedad; reverenciar -unido al mismo desprecio por el pauperizado populacho-, los ‘tres huevitos’, dejando a su suerte a las deprimidas: clase media, obrera; ignorar los valores éticos, morales -en plena, activa demolición- que históricamente lo integraron. Partido que en sus estertores, renunció -a conciencia- a la alternancia política, cuya cobardía, sumisión, las alinderó con la medrosa, regresiva, turbia autocracia de los falsos positivos, el revanchismo.

Bogotá, D. C. 04 de noviembre 2020

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