‘Economía moral’


 

 

mario arias gómez

Por: mario arias gómez

A

 

nte el impensado confinamiento que recorta derechos esenciales y libertades básicas en una democracia, como desahogo, queda la introspección a los millones de compatriotas, perturbados por la reclusión causada por el maldito coronavirus, apurados -además- por la incierta, mudable emergencia vital, social, económica -de proyecciones inimaginables- acrecentadas por la falta de diligencia, liderazgo, sentido de urgencia del improvisado, raquítico Gobierno que, con el estómago lleno, pretende invisivilizar, mediante repugnante, edulcorado autobombo, la pasividad, imprevisión, incompetencia que tienen paralizado al país, al borde del abismo.

Calculado ardid del ‘ídolo de pies de barro’, dueño de la “verdad revelada”, que  autocalifica -sin opción a réplica- de redentora, la censurada gestión, sublimada mediante centuplicados ‘fake news’, por la recientemente descubierta ‘bodega’ de mercenarios, alquilados maquilladores de la ‘mentira oficial’, ante el menospreciado, subyugado pueblo, que por la paga, lo promueven como el ‘mejor presidente de la historia de Colombia’ -digno de imitar-, quien rendirá -más temprano que tarde- cuentas por su ineptitud -sin precedentes- en el manejo de la mortífera crisis, contabilizada en vidas humanas.

Maniobradas, instrumentalizadas cifras de infectados, curados, muertos, inferiores a las reales, mediante técnicas informativas que definen la mentira como herramienta para falsear la verdad, técnica -enseña la sociología política- que para ser tenida como cierta, no es necesario que lo sea, sino que basta con que parezca. Dualidad “Realidad-Apariencia” manejada como instrumento de Poder. “Los medios de información pueden no acertar al decirnos cómo pensar sobre un determinado tema, pero sí pueden decidir cuándo decirnos sobre qué debemos pensar” (Bernard C.Cohen).

Tragedia económica que fuerza los ‘mecanismos redistributivos’, recogidos por la ‘economía moral’, cimentada en eternos, inmutables principios -‘justicia social’, ‘equidad’-, antípodas de los practicados por una depredadora clase, conformada -según Oxfam- por el 1 % de la población global, que concentra el 90 % de la riqueza. “Estiércol del diablo” acumulado sin límites éticos, en forma compulsiva, execrable, mediante la sistemática explotación -en forma inmisericorde-, con salarios de hambre, pagos a la esclavizada, amorfa chusma de ‘descamisados’.

El DANE calcula en 13 millones de colombianos carentes de un ingreso suficiente para atender sus necesidades vitales; 3,5 de suministros ídem: agua potable, techo, sanidad, alimento, electricidad. Más de la mitad no tienen medio de subsistencia asegurado. Diferenciados (encuesta Multipropósito-EM2017): Vulnerables (39,8 %) el mayor grupo. Pobres (27 %). Clase media, (30,8 %); alta, (2,4 %). Bogotá constituye el 17,6 % del total poblacional del país. Discerniéndola por estratos: 1 (8,8 %); 2, (41,4 %); 3 (36,4 %); 4, (8,9 %) 5 y 6, (4 %).

La ONU cuantifica en 1.400 millones los habitantes del mundo que viven en la miseria; de ellos, 820 padecen desnutrición crónica; 80 %, vive hacinada, aguantando hambre, frío, enfermedades y privaciones primarias. En Latinoamérica el 39 % la sufren.

Cruda, infame, inquietante realidad que demanda preguntarle al efímero, desvergonzado ‘aprendiz de estadista’, que diariamente invade por la TV al país con sus mentiras: ¿Con base a qué, discrimina a los más vulnerables, otorgándoles una mísera limosna de $160 mil pesos -menos la comisión bancaria- a sabiendas de no tener cómo mantenerse, mientras a otros, entrega: $300 mil; $700 mil? Franja colindante a las ‘ratas de alcantarilla’, que cobran a nombre de personas fallecidas, inexistentes, duplicadas, que luego aparecen votando, bajo la mirada cómplice de las autoridades. ¿Qué puede colegirse -amigo lector- de tal coincidencia?

Roedores que aprovecharon el ‘bocatto di cardinale’ servido por la emergencia decretada por el miope ‘patrón, corriendo a sobrefacturar -$80.000 millones- las ayudas alimentarias (denuncia del Contralor General). ‘Ratas’ que repelaron con la línea de crédito ($226.000 millones) abierta el 27 de marzo por Finagro -copia al carbón de ‘Agro-Robo-Seguro- rebautizada, ColombiaAgroProduce. Ocho días después, 77 empresas habían acaparado el 94 %, “sin controlar la afectación, la emergencia y destinación”, advirtió el fiscalizador, Felipe Córdoba.

Desembolsos efectuados a “Grandes agroindustriales y comercializadores” -que no productores- concentrados en Bogotá. Aves de rapiña con línea directa al ‘mandamás’ que permitió saltarse lo reglado por la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario (CNCA) y Finagro: “Favorecer a personas afectadas por la emergencia, para inversiones obligatoriamente nuevas”. Diez empresas cogidas ‘in fraganti’, han reintegrado a la fecha, préstamos (subsidiados) por  $50.000 millones.

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Buitres carroñeros, camuflados como ‘empresarios de papel’, favorecidos con créditos de 10; 8; 4 y 2 mil millones de pesos, mientras a los arruinados, despreciados, medianos y pequeños agricultores, se destinaron 4 % y 2 %, respectivamente. Dinero oficial intermediado por ‘vampiros’ amigos -financiadores de su campaña- con una estruendosa, inaceptable, criminal, usurera tasa (6.5%).

29/04/2020

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