Hasta el 2020 seríamos autosuficientes en petróleo


 

TERMINADA LA FIESTA NOS PONEMOS SERIOS

Por Carlos Patricio Eastman Barona. Los países latinoamericanos y por supuesto a Colombia, parece que no aprendemos la lección, cuando tenemos bonanzas en materia primas o commodities como se conocen, no las aprovechamos para realizar los ajustes necesarios en materia fiscal y en inversiones para aumentar la competitividad y por ende la productividad del país.

Como buenos latinos solo hasta que las últimas canciones de la fiesta sonaron; el petróleo cayó a más de la mitad de su precio, lo mismo sucedió con los minerales como el carbón, el cobre, el níquel y el oro entre otros que por cierto tuvieron un ciclo al alza bastante interesante, ya que iniciaron en el 2005 y empezaron  a decaer hasta el año 2013 y el petróleo solo a fines del año pasado, es decir la fiesta duro casi una década; ahí si en pleno guayabo se iniciaron los planes serios y ambiciosos en inversión en educación e infraestructura física para mejorar la competitividad del país, los cuales se debieron iniciar desde el mismo momento que empezaba la bonanza de los commodities, como lo hubiera hecho un país responsable más aun Colombia, que no es precisamente un país petrolero sino que tiene petróleo, porque sus reservas estimadas, sino sucede ningún hallazgo importante (lo cual no pasa hace más de diez años) solo nos alcanzan por seis años, es decir hasta el 2020 seríamos autosuficientes.

Pero la realidad es que apenas vamos a construir las grandes carreteras, mejorar la navegabilidad por el río Magdalena, ampliar los puertos, mejorar los aeropuertos e invertir considerablemente en lo más importante en el recurso humano a través de la educación; esto cuando la situación fiscal se deterioro y se disparó la devaluación vivimos el mundo al revés, es claro que más vale tarde que nunca; pero la lección es que un país serio (revisen ejemplos de varios países en medio oriente) se preparan en medio de la bonanza para cuando esta termine tener lista la reconversión de su aparato productivo a través de las inversiones realizadas en su recurso humano, en ciencia y  tecnología y su infraestructura física competitiva para afrontar las vacas flacas.

 

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