La cosa política en Córdoba

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Por Fernando Álvarez Corredor.

Como cosa curiosa en el departamento de Córdoba esta vez no hubo inscripción de aspirante a la Cámara de Representantes por el Centro Democrático. El uribismo no parece haber cuajado justo en la región en la que el expresidente, Álvaro Uribe Vélez, desde hace mas de 40 años ha construido un capital político, afectivo y casi pasional, gracias a que allí se ubica su más importante propiedad, la hacienda El Ubérrimo. Resulta paradójico pero la realidad es que en este departamento Uribe es querido pero los uribistas no. Y aunque no hay una explicación cierta para este fenómeno, los analistas creen que es normal cuando de caudillos se trata porque eso siempre termina en batallas campales entre los lugartenientes. Sin embargo, muchos se la atribuyen a que la gente siente que los paramilitares en la región eran más una solución que un problema, a diferencia de lo que se siente en el resto del país y al contrario de lo que terminó por pensar el expresidente, a quien le atribuyen ser el artífice del desmantelamiento de este poder irregular.

A Uribe lo quieren en Córdoba porque fue fundamental su concurso para acabar con la supremacía del EPL en la zona durante décadas y porque también ayudó a disminuir sustancialmente el poder de las FARC y del ELN en la región. Pero muchos no lo quieren porque durante su gobierno se produjo la extradición de los principales jefes paramilitares, quienes para entonces se habían ganado el cariño de los cordobeses y tenían cierto nivel de aceptación en la población civil. Lo curioso irónicamente es que gracias a las herencias del Uribismo en el departamento, allí se terminó por consolidar el Partido de la U como el más fuerte para las próximas elecciones. Este partido llegó a sacudir los guarismos electorales de tal manera que logró desplazar rotundamente a las tradicionales fortalezas electorales de la Casa López, el grupo político conformado por los legendarios caciques liberales, Libardo y Edmundo López, el cual durante años mangoneó la cosa política en Córdoba.

Extrañamente en las más recientes elecciones aparecieron de la nada dos nuevos barones electorales, Musa Besaibe y el “Ñoño Elías”, que desbordaron las grandes caudas de la Casa López y se convirtieron como por arte de magia en los más votados de Colombia, pero por desgracia, y por efectos de las maniobras del entonces presidente Juan Manuel Santos, terminaron salpicados con el escándalo de Odebrecth y prácticamente marginados de la política, además de haber sido defenestrados con cierto nivel de escarnio público. Hoy en Córdoba las cartas están echadas y se anuncia que la más votada será una joven de 27 años cuya tímida aspiración a la Cámara ha pegado más de lo que imagianaba en todos los rincones del departamento, Saray Elena Robayo Bechara, quien se ha convertido en el fenómeno político y sus habitantes consideran que no solo es por su belleza y su juventud que se ve como una promesa política, sino que su empatía con la gente y con las causas sociales de los más débiles es lo que revive esta esperanza.

Por dónde se recorra el departamento el nombre de Saray es el que más suena, aparte de contar con que las cámaras la tratan bien y los periodistas la siguen y respetan, hasta el punto que la persiguen al estilo de cualquier paparazi tras una diva. Saray Elena Robayo Bechara es una joven nacida en Montería, que representó a su departamento en el reinado nacional de belleza cuando tenía 22 años, pero hoy es vista como una mujer aguerrida que va a dar de qué hablar en el parlamento. Aunque en Colombia se habla de renovación política, de cambio generacional, de participación juvenil y de presencia femenina en las decisiones de las políticas públicas, casi siempre estas aspiraciones se quedan en letra muerta; pero en este departamento ha surgido una candidatura con estas características sintonizada con las demandas de los estudiantes, las luchas democráticas y los proyectos que pretenden desarrollar la región en beneficio de una ciudadanía que se siente ausente desde hace varias décadas del ámbito legislativo y de la agenda gubernamental, así como del poder real tanto nacional como departamental.

Es una joven abogada de 27 años que aspira a ser Representante a la Cámara para enarbolar las banderas de la lucha por la democracia y la defensa del Estado de Derecho, que se ha preparado para servir a su departamento y ha descubierto las carencias sociales desde que cuando hacía los recorridos por la comunidades como aspirante a llevarse la corona en Cartagena. En esos andares sintió que lo suyo es la lucha por la gente, por la educación de los que no tienen oportunidades y por la cultura de una vida saludable. Desde sus estudios sobre jurisprudencia y su aplicación en la vida cotidiana comenzó a preocuparse por las dificultades que tienen los ciudadanos del común para conocer y ejercer sus derechos en una democracia, que para ella en el literal es de las más avanzadas del mundo, pero que en la práctica es de las menos desarrolladas del planeta. Razón por la cual en cuanto vio su oportunidad para aspirar al Congreso optó por tomar la representación de su departamento por el Partido de la U, con la perspectiva de acercar el derecho al ciudadano y de velar por los menos favorecidos en la escala social, como única condición para alcanzar la equidad.

La candidata monteriana ha participado en causas benéficas y es públicamente reconocida como una joven comprometida con la Liga Contra el Cáncer. Apoya mujeres que padecen la enfermedad y en épocas navideñas visita los niños enfermos en la Clínica Imat. Ha trabajado constantemente por los sectores vulnerables y desea representar a su departamento para ejercer sus conocimientos académicos y desarrollar a tope su sensibilidad social. Por esta razón se empeña en resaltar las cualidades de los habitantes de la región cordobesa y en hacer gala de sus riquezas naturales, así como del empuje y la entereza de su gente. En ese esfuerzo se ha encontrado con la gente más humilde y se ha podido percatar de muchos de los problemas que sufre la comunidad cordobesa, particularmente de los niños y jóvenes, a quienes considera los más desfavorecidos en la provincia por lo que cree que llegó la hora de priorizarlos si se quiere construir región.

Saray Robayo es una mujer segura y disciplinada. Estudió en la Universidad del Sinú, Extensión Bogotá y siente que lleva el derecho en las venas. Amante de la lectura y del derecho ya que además es hija del conocido abogado Jorge Robayo y de la también jurista Ilse Bechara, quien tuvo un importante cargo en la Comisión Nacional de Televisión por decisión expresa del entonces presidente Alvaro Uribe. Desde sus estudios de derecho en la Universidad del Sinú, fundada precisamente por su abuelo Elías Bechara Zainúm y dirigida por sus tías y su madre, Saray comenzó a sentir la vena política y el papel del derecho en la vida pública. También realizó un curso intensivo de Fashion Styling en el instituto Marangoni de Milán en Italia, además de incursionar fugazmente en el modelaje en Estados Unidos. Saray Robayo además se desempeño como funcionaria pública y fue secretaria ejecutiva, en el Ministerio de Interior, cuando la titular de la cartera era la ultrauribista Alicia Arango Olmos.

Sus cercanos la definen como melómana y su música favorita es el jazz. Practica golf y es ciclista amateur. Habla inglés, francés e italiano y es apasionada por el deporte y la comida saludable, por lo que desde la Cámara desea impulsar medidas para inculcar estos hábitos a lo largo y ancho del país y promover un estilo de vida sano en la juventud. Uno de sus objetivos es luchar porque los niños tengan educación y no abandonen tempranamente sus estudios. Saray reemplazaría a su primo Erasmo Zuleta Bechara, representante por el Partido de la U, que aspirará a la gobernación del departamento y a quien se le reconoce haber jugado un buen papel en el Congreso. Esta aspirante a la Cámara de Representantes para el periodo 2022-2026 va con el número 101 de la U.

Tiene un alto grado de sensibilidad social y quiere buscar que el gobierno y los mandatarios regionales se ocupen de brindar ayuda real a las personas necesitadas y sobre todo a las afectadas por tragedias ocasionadas por fenómenos naturales. Montería Cereté y Ciénaga de Oro parecen estar sintonizados con esta candidatura de la joven revelación que ha logrado despertar nuevamente la esperanza por su cariño con la gente y su permanente preocupación por los temas de la salud para los más desfavorecidos, el deporte y la alimentación saludable de los niños y por su idea de rescatar el valor turístico del departamento como motor de una economía estancada e ignorada por el centralismo administrativo.

El otro aspirante por la U es el abogado Jorge “Titi” Burgos, actual Representante a la Cámara y quien disputa su segundo puesto con Ana Paola García, que ejerce un liderazgo nuevo pero cuyo soporte electoral es su compañero sentimental Félix Gutiérrez, dirigente de la región del San Jorge que ha sido cuatro veces alcalde de Buena Vista y había tenido una importante influencia en Pueblo Nuevo, Ayapel, Planeta Rica y La Apartada, municipios donde hoy ha crecido la simpatía por el “Titi” Burgos y ha tomado fuerza la figura de Saray Robayo, por su novedosa forma de hacer política con afecto. Sorprende el repunte de esta candidata en Montelíbano, Puerto Libertador y Uré, donde Gutiérrez era el rey.

La otra aspirante por este partido es Aglaé Caraballo, quien es conocida por ser la reina del Porro, pero la sensación que ha dejado es que parece más bien una constancia histórica en representación de la cultura porque no se le ve mucha acogida en los demás sectores. La lista de la U la integra también el exconcejal de Montería Santiago Pérez, quien obtuvo una alta votación cuando se lanzó al Concejo, razón de más para que se prevea que la lista de la U será la más votada en el departamento.

Por las filas conservadoras buscan la cámara con Wadith Manzur, hijo del legendario Julio Manzur, versus Nicolás Barguil, primo del candidato azul a la presidencia, David Barguil, quien decidió hace un tiempo montar rancho aparte respecto de la familia de Amaury García Burgos y formar su propio “Clan de primos”. Pelea que está para alquilar balcón porque los García Burgos son el principal apoyo de Wadith Manzur, en formula para el senado con Marcos Daniel Pineda García, hijo de la actual senadora Nora García Burgos, la cual amenaza con dejar por fuera al clan de los 4 primos conservadores, David Barguil, Nicolás Barguil, Said Bitar, actual diputado y hermano la aspirante al senado Liliana Bitar. Una expresión de nepotismo que alcanza a escandalizar a los cordobeses que en esta materia no habían visto tanto descaro.

Por su parte los liberales aspiran a sacar a Andrés Calle, quien repetiría curul y se disputaría ese escaño con Arleth Casado, la esposa de Juan Manuel López “Juancho“, de la Casa López, quien terminó en enredos de parapolítica por haber puesto a su hermano Libardo José como gobernador con la ayuda de Salvatore Mancuso. El otro que se pelea ese escaño de los liberales es Joche Tous, quien fue la fórmula de Julio Alberto Elías, hermano del Ñoño, Bernardo Miguel Elías, sobrino del cacique conocido como Joche Elías.

Así las cosas, todo indica que el palo va a ser Saray Robayo ya que muchos entendidos le pronostican una arrolladora votación juvenil. Y nada tiene de raro que el gran apaleado sea el candidato presidencial Gustavo Petro, ya que su candidata a representante resultó salir de una jugada de bolígrafo, concretamente de una imposición de un cachaco corrupto, como definen a Roy Barreras, que no les dice nada a los cordobeses. Por eso ya varios dirigentes de la Colombia Humana como Waldo Dávila, Efraín Díaz y Domingo Ayala que se sienten totalmente maltratados por Petro van a poyar el candidato de MAIS, que aunque es del Pacto Histrórico, no es directamente de Petro, quien estuvo incluso a punto de meter en la lista a Fabio Buboli, un médico metido en cuentos de parapolítica pero que al final tuvo que recular porque se le armó la de Troya en sus toldas.

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Fernando Álvarez Corredor

Periodista y Columnista


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