Qué nos deja el año 2015


 

Ya iniciando las novenas y fiestas de Navidad es buen tiempo para hacer un balance de lo que nos deja el año 2015, en esta columna vamos a referirnos a nuestro país.

En lo político lo más importante son los sustanciales avances del proceso de paz en La Habana, en donde se logró firmar uno de los puntos más neurálgicos, el de justicia y reparación de victimas, lo que vislumbra con un altísimo porcentaje de confiabilidad que el acuerdo definitivo de paz se firme el año entrante, incluso, en la fecha acordada del 23 de marzo, ya solo queda por definir la dejación de las armas y los mecanismo de refrendación de los acuerdos, puntos complejos pero a esta altura de lo acordado es cada vez más difícil que todo se venga para abajo, solo si algo extraordinario sucede.

La realidad es que las dos partes han logrado superar sus diferencias y se está cada vez más cerca de la firma final, que conllevara a resolver dos temas tan sensibles como la misma negociación: primero la refrendación en donde las dos partes no están aun de acuerdo pero el Gobierno ya tiene jugada su carta con el Plebiscito que le aprobó el Congreso, como segundo el inicio de la implementación de los acuerdos, empezando con la concentración de los frentes guerrilleros y la verificación de la dejación de las armas, para que posteriormente en máximo sesenta días se dé inicio al nuevo sistema de justicia transicional. Como vemos el próximo año seguirá el proceso con las FARC liderando la agenda política nacional.

En la parte económica este año que se va, termina con un dólar por las nubes, un déficit fiscal galopante agravado por los precios del petróleo y de los commodities en general, la anhelada reforma fiscal estructural aun en pañales, un crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) a la baja aunque en mejor estado que casi todas las otras economías latinoamericanas y para terminar de rematar uno de los indicadores que más se tenía controlado en los últimos años la inflación se disparo en este segundo semestre por culpa de la devaluación y el fenómeno del niño, terminando el año por encima del 6.5%. Lo que coloca un año 2016 más complicado aun que este, pues el gobierno no tiene mayor margen fiscal y deberá equilibrar la situación con reducción de los gastos y generación de nuevos ingresos vía tributos, pero con cuidado de no ahorcar mas a los contribuyentes, el mismo malabarismo lo tendrá el Banco de la República con el incremento de las tasa de intereses para bajar la inflación pero con cuidado de que no se vaya a torcer el leve crecimiento de la economía.

Como vemos un año de gimnasia económica, en donde los responsables del área tendrán que hacer gala de un gran equilibrismo financiero para que los ajustes en un lado no le generen desajustes muy agudos en otro.

Decimos lo que otros callan
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