Se hunde un barco llamado ¡Colombia!

Barco

 
Por: mario arias gómez

D
espuntó el 2020 con el impresentable paquetazo impositivo ‘pupitriado’ a las volandas por el Congreso, zurcido con 158 artículos en que se convirtieron los cien del proyecto original, sibilinamente rebautizado: ‘Ley de financiamiento’, primero, ‘…de crecimiento económico’ luego. Genuflexo artilugio para encubrir -de manera descarada- el favorecimiento a un parasitario grupo de multimillonarios insaciables, aportantes de la campaña, al que en reciprocidad Duque les alivió sustancialmente los tributos:
Tres puntos del impuesto a la renta; supresión del IVA a los bienes de capital; impuesto a la inversión, etcétera, desconociendo los principios de rango constitucional: Legalidad, generalidad, no confiscatoriedad, proporcionalidad, equidad, igualdad (One person, one vote), acentuando exponencialmente los porqués de las inflamadas protestas -que no cesan-, en respuesta a la doble faz del crítico de la reforma fiscal de 2016 (Santos). Diatribas acicaladas como candidato, con engañosos eslóganes: “MENOS IMPUESTOS, MÁS SALARIO MÍNIMO”. “PARA UN PAÍS SOLIDARIO” que lo eligieron.
Cooptado Presidente que, con alambicada, patriotera ‘diarrea verbal’, pregonó -eufórico- finalizando el año, que estamos en el mejor de los mundos posibles: crecimiento de 3,1 % -por debajo del 3,6 pronosticado-; absteniéndose de hablar de los incumplimientos, el escalamiento del desempleo; giro de utilidades, pago de dividendos; importaciones; abultado déficit externo -bordeando el +4 % del PIB anual (2018-2019-; caída de la construcción; descenso de la confianza del consumidor-ciudadano.
Balance barnizado con pañitos de agua tibia, de carácter cosmético -sin calado popular-: Devolución del IVA a los más pobres; rebaja de la cotización de salud a los pensionados (hasta dos salarios mínimos); tres días sin IVA; descuento de intereses a los préstamos de vivienda, Icetex; eliminación del pago del cuatro por mil a las cesantías; favorecimiento al primer empleo.
Fría y determinante certeza de las cifras, que acarreará la baja de la calificación del riesgo-país. Paliativos que, en vez de disminuir la desigualdad, la perpetúan en Colombia, país más inequitativo -después de Haití- del mundo, fruto de un impasible Presidente, incapaz de interpretar la coyuntura político-social; escuchar el clamor general, sintonizarse, generar empatía con la ciudadanía. Incapacidad que lo llevó a jugársela por las prerrogativas a los económicamente más pudientes, quienes lo reprueban en las cumbres gremiales. ‘Así paga el diablo…’
Despilfarro del capital político, que expande -además- el descontento de acéfalas masas, que en forma suicida califica de hordas vandálicas, a riesgo de su supervivencia; hartas del desgobierno, corrupción, exclusión, falta de oportunidades, servicios de salud, educación de baja calidad.
Soberbio, teledirigido comodín, que con notable hipocresía y tal afrenta, pretende “venderles -lo dijo Lenin- la soga que los ahorcará”, dejando como única opción al corajudo estudiantado, agachar la cerviz, suscitando la ira, decepción el hecho de reivindicar como pírrica victoria, el esquilme de $13,5 billones, a la ordeñada clase media, en favor de empresarios -sin conciencia social-, cuando Duque debiera poner las barbas en remojo. ‘Después de ojo sacado no hay Santa Lucía que valga’.
Bill Gates, exhorta: “los ricos deben pagar impuestos más altos”. Jesús Guerrero, fundador de Servientrega, predica y practica la “Ley Chucho”: ‘Distribuir entre los empleados el 15 % de las utilidades’, propuesta menospreciada por la indolente, obtusa, codiciosa burguesía -moralmente insolvente- distanciada del sentido de urgencia, que no percibe que el 70 % de desfavorabilidad -que tiene al país al borde del despeñadero- es indicativo que algo (mucho) está haciendo mal el Gobierno, no -como aduce- a maquinación de sus enconados enemigos.
Subordinado a la función misional de defensa del bien común, alejado del dicho: ‘el calla otorga’, brindo por la verdad, llamando –(We must turn to basics) sin eufemismos, ataduras, tabúes- por su nombre la ingobernabilidad, la desolada inacción del subordinado, frágil, agridulce Gobierno, guarnecido por alzafuelles que, imbuidos por postizo sentimiento de ‘superioridad moral’, reparten -a diestra y siniestra- linchamientos, censura, excomuniones a quienes criticamos por injusta, inoportuna la reforma tributaria que, en gracia de discusión, pudiera señalarse -máxime- como falta de discernimiento, nunca de mala fe.
Nuevos ‘doctores’ de la ley -discordantes del derecho de opinión, libertad de expresión-, creadores del término “negacionista”, concepto extraído del genocidio judío. ‘Alfaquíes’ -derecho cuya aplicación, observancia se platica de los integrantes del mismo clan o logia-; baldón colgado a quienes disentimos del credo ejercitado por la dogmática, ‘angelical’ cofradía, cuyo ominoso, innombrable pontífice, niega la paternidad de las Convivir, tener que ver presuntamente con los ‘falsos positivos’, las desapariciones forzadas, despojo de tierras, narco-parapolítica, en perjuicio del pueblo resiliente, que se crece, reinventa ante la adversidad, o se levanta -como el ave fénix- para seguir construyendo.
Bogotá, D. C. enero 15 de 2020
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