Algo no está bien, una historia sobre el Mono Jojoy

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El Mono Jojoy pasará a la historia como uno de los más sanguinarios guerrilleros del país. En la Foto con sus secuestrados a los que mantenía amarrados y dentro de una cerca de alambre de púas.

Los colombianos despertaron de su letargo el pasado 19 de septiembre de 2017 cuando cínicamente las Farc convocaron al homenaje del individuo de nombre  Víctor Julio Suárez Rojas, conocido en los anales judiciales con los  alias de “Jorge Briceño” o “Mono Jojoy”. Rezaba la humillante invitación de las Farc: “Los invitamos el próximo 22 de septiembre a las 11 A.M. al Cementerio El Apogeo a un homenaje al defensor de los humildes Jorge Briceño”.

La reacción en redes no se hizo esperar. El país conmovido por tamaña ofensa que revictimiza las víctimas,  ofendido escribió y protestó por el inmerecido homenaje.

Homenaje a Mono Jojoy - Foto: BLU Radio

Los muertos hay que respetarlos. Que descansen en paz donde quiera que se encuentren; pero pretender engañar a un pueblo dolido y sufrido por el atroz criminal Suárez Rojas era inconcebible. No obstante ocurrió y se hizo el homenaje, al parecer,  con permiso de la autoridad.  Vaya despropósito. Ese Sr Suárez será por siempre criminal. Ningún homenaje de sus cómplices hará cambiar su historia. Nunca será adalid de la justicia y menos será equiparable a Robin Hood, famoso héroe inglés defensor de los pobres y oprimidos.

El prontuario de alias “Briceño” lo dice todo. Creó los infames campos de concentración para mantener secuestrados a quienes por dinero les privó del don más sagrado de todo ser humano su libertad. Participó en distintas tomas contra la Base Militar de Girasoles,  la base antinarcóticos de San José Del Guaviare y  Joaquín París. Participó en el siempre execrable crimen de la familia Turbay Cote. Con explosivos segó la vida del General Carlos Julio Gil Colorado en Villavicencio.

Al peor estilo mafioso como en aquellas épocas aciagas de Pablo Escobar, alias el “Mono Jojoy”, apoyó y patrocinó el ataque terrorista a la población civil que asistía al destacado Club el Nogal, donde los terroristas de las FARC detonaron un vehículo con 200  kilos de material  explosivo C4 y amonio; causando la muerte a treinta y seis personas indefensas y dejando más de doscientos heridos muchos de ellos con secuelas de por vida. Pretendieron tumbar el edificio y asesinar a más de 600 personas allí presentes.

El siempre frío y agresivo terrorista alias “Jorge Briceño” que amedrentaba y amenazaba los secuestrados con su posible muerte, tenía al momento de su deceso, 62 órdenes de captura y doce medidas de aseguramiento; imposible que crean que puede ser “el defensor de los humildes” cuando en realidad fue y será siempre conocido como el  “Torturador de los pobres y humildes”.

Los verdaderos héroes serán por siempre los gloriosos soldados colombianos que lucharon y lucharán sin descanso por nuestra Patria. La República les dio las armas que constitucionalmente usaron en aquel célebre día cuando dieron de baja a uno de los criminales más espantosos que registra la historia colombiana reciente. Ese día hubo tranquilidad y paz en muchos hogares de Colombia. Un ser despreciable,  cínico y autor de atroces delitos,  cayó abatido el 23 septiembre de 2010 en combate, mediante ataque aéreo ejecutado con gran precisión.

Por Bernardo Henao Jaramillo

Abogado- Investigador

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