El final del Progresismo de Petro, su único sobreviviente es Morris


 

El Progresismo invirtió soterradamente cientos de millones de pesos del erario público (de los aportes de la ciudadanía) proveniente de la Alcaldía de Bogotá para impulsar las candidaturas de los alfiles de su movimiento, pero la corrupción, el derroche, la mala administración y la soberbia de la izquierda en cabeza de Gustavo Petro, al mando de la Capital de Colombia, lo llevaron a la derrota y casi a su final como partido político.

Esas anomalías y la mala imagen  de las alcaldías de Lucho Garzón, Samuel Moreno y el mismo Gustavo  Petro, acabaron con las aspiraciones de Clara López en su intento por llegar al primer cargo de Bogotá, pues la gente no estaba dispuesta a volver a elegir al amiguismo, la malversación,  el radicalismo y en definitiva, a la corrupción desmedida en que estos representantes de la izquierda sumieron a la ciudad.

Los bogotanos se equivocaron hace cuatro años eligiendo a Petro, pero esta vez no estaban dispuestos a equivocarse. El Movimiento Significativo de Ciudadanos Progresistas ahora sólo tiene como representante en Colombia al periodista Hollman Felipe Morris Rincón, quien durante su único cargo público en la historia, utilizó a lo largo de tres años,  el Canal Capital (que es televisión estatal) para acrecentar su imagen y atacar a sus contradictores, lo más lejano a los principios de equidad e igualdad que rigen a los medios de comunicación. Fue una campaña mediática con la exposición de su figura durante tres años. Morris es un inexperto político que salió electo como concejal de Bogotá con más de 25.500 votos.

La elección de Morris es producto de los grandes recursos económico que puso Petro a su disposición mediante contratación en las diferentes secretarías y de la movilización masiva, bajo presión, de los empleados oficiales del Distrito para que votaran por él, como lo acostumbró a hacer el saliente Alcalde cuando la Procuraduría General le abrió investigación disciplinaria por el caso de los malos manejos de las basuras en la ciudad.

Según expertos, Petro engañó a los capitalinos porque para llegar al poder denunció temas de corrupción, en los que después su propia administración cayó. Bajo su mandato la ciudad no avanzó como lo prometió, sino que retrocedió, paradójicamente, en su progreso. No le perdonan a la izquierda sus críticas constantes contra los otros sectores, pero cuando sus dirigentes llegan a la cima, actúan peor que los que juzgan.

Siempre se ha dicho que los bogotanos votan a favor de la izquierda, y con esto quedó demostrado que no es así, pues a los ciudadanos les duele su ciudad y castigan la mala gestión.

Al Progresismo o petrismo le pasaron factura, las millonarias compras de los camiones viejos de basura; la contratación irregular en La Línea 123; la construcción en los humedales por parte del cuñado de Petro; los escándalos en torno a la esposa y un hijo del burgomaestre capitalino; la inseguridad campeante en la ciudad; el contrato irregular de las bicicletas pública;  la máquina tapahuecos; la salida masiva de los altos funcionarios distritales de sus puestos por desacuerdos con mandatario local, y la falta de gestión de la Alcaldía, pues durante esta administración no se construyó ni un hospital, ni un colegio nuevo y el Sistema Integrado de Transporte (Sitp) es un caos.

Moris representa un verdadera victoria pírrica del Progresismo. que luego del 25 de octubre de 2015, desapareció.

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