Nadie Gobierna Solo


 

“Los enemigos son el resultado de amigos a los que no complacimos”.

Por Luis F. Córdoba R.

El poder es juego donde se busca el control de la voluntad del otro, cuando se plantea este juego la mayoría no quiere participar, pero con la mala noticia que ya todos estamos participando de una u otra forma en el maquiavélico juego del poder.

Cada día con nuestras acciones estamos abriendo el tablero donde ponemos las fichas para ganar la partida, bien sea en el hogar, en el trabajo, la calle, la iglesia o simplemente en el supermercado, pues ahí también nos sentimos con poder para salir triunfante en el juego del poder.

Pero en el tablero donde nos vemos involucrados todos, es en el de la política, como todo juego este tiene sus reglas, para ganar en él tenemos que saber sus cuatros posiciones para saber en donde nos ubicaremos.

En el juego del poder existen cuatro lugares, el primero es el del Rey, monarca, presidente, dictador o tirano; el segundo es el de los esenciales, ministros, senadores, diputados ; el tercero es el de los influyentes, miembros del partido político y el cuarto es el de los intercambiables, el mal llamado pueblo.

Nadie gobierna solo… en esté juego como vemos el rey o como se le llame al que tiene el poder necesita de las otras tres partes para poder ejercer sus funciones y complacer su deseos o caprichos, cuando un individuo se sabe posesionar el la cima de esta pirámide logrará tener la voluntad de todo los esenciales, el dominio de los influyentes y la obediencia de los intercambiable que con su voto seguirá en el poder.

Aquí nos queda claro que son muy pocos los que se libran de estar en este tablero donde se juega el poder, logran estar fuera de este macabro tablero son los libertarios, los que saben que nadie se puede meter con su libertad y menos ser un intercambiable.

Nos queda entendido que nadie gobierna solo, es por eso que si el ciudadano defiende su libertad individual le quedará muy difícil al rey “Tirano” gobernar, como a los esenciales implementar sus leyes y a los influyentes manipular con su promesas y mentiras al autónomo intercambiable.

En este juego los enemigos sobran, como la envía, el rencor y la maldad, por eso es muy delicado llegar a la cima en el juego del poder, más nunca llegará si se encuentra solo, el engaño es fundamental para ganar en esta partida, se empieza con convencer a los influyentes para que estos a la vez con promesas populistas logren embaucar a los intercambiables y logren poner en el poder al candidato a rey, el rey al tener el poder nombra a los esenciales para que empiecen hacer leyes a su favor y así lograr el control completo.

Nadie gobierna solo y si entendemos esto, también entenderemos por fin como salir de un rey, de un presidente, de un dictador o de un tirano, simplemente hay que dejarlo solo, comprender que los intercambiables no pueden seguir siendo tontos útiles de los influyentes, cuando esto suceda los esenciales harán leyes que favorecerán al ciudadano y no al intocable rey.

Cuando el que tiene el poder no tiene una resistencia firme en los intercambiables y los influyentes traicionan a los intercambiables, a la vez los esenciales siguen legislando a favor del rey, tendremos un tirano en potencia.

Quiero volver a recordar al escritor y político francés Étienne de La Boétie quien decía que para desnudar al dictador, lo que toca hacer, es, nada por él, en el libro Del Discurso de la Servidumbre Voluntaria nos dice “Jamás ha sucedido que los tiranos, para asegurarse, no se hayan esforzado por habituar al pueblo no sólo a la obediencia hacia ellos. Lo que enseña, pues, a la gente a servir más a gusto.”

Sí se puede salir de una tiranía y más si aplicamos una ley de la termodinámica… la entropía; que por naturaleza vivimos en un constante desorden, el único sistema que quiere un orden en la humanidad es el comunismo y ya sabemos sus resultados, un desorden por hambre y necesidades no un desorden natural donde el poder y la economía se desarrollan en libertad.

“La libertad se mide con metas o distancias logradas, no por ser un buen obediente para luego ser premiado con un pedazo de pan”.

Decimos lo que otros callan
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