Carta abierta


 

Por: mario arias gómez.

E

stimado Pedro Nel (Ramírez Toro).

Con relación a su nota en que se refiere a la presunta “animadversión”, “derrame” de “odio” y “pasión” de mi parte “con nuestro presidente Ivan Duque” (sic), “estimando que no es necesario que lo reitere con tanta frecuencia”, “en este tiempo de extremas dificultades”, “sugiriéndome que los escritos que se relacionen con “la primera autoridad de la nación, que usted ayudó a elegir” “y que enfatizan en su malquerencia” (sic). “Quien quiera los buscará o consultará en La Otra Cara (‘Portal que para orgullo de la prensa independiente, ‘Dice lo que otros callan’).

Sea lo primero agradecerle la invitación a participar con “sus interesantes, documentados y actualizados escritos”, lo cual hice súper gustoso, máxime por venir el llamado de quien venía, el meritorio vecino de cuadra.

El hecho de haber ‘ayudado’ a exaltar al entonces desconocido, Iván Duque a la presidencia, cara institución patria que en mi modesto parecer, mancilló, demeritó indudablemente -por no decir deshonró- entre otras ocasiones, al condecorar al iletrado ‘señor de las jugaditas’; al abrazarse con el ‘ñeñe’ (reconocido mafioso), envilecer su palabra de defender e implementar el Acuerdo de Paz, insumos que me proveen -especialmente al favorecerlo con el sufragio- la autoridad moral y libertad necesarias para aplaudir, condenar, cuestionar -según sea el caso- su conducta, que usted equipara, infundadamente, con mi gratuita “animadversión”, “derrame de odio y “pasión”, “con nuestro presidente”, que de paso esperé fuera de todos los colombianos -como corresponde-. Disquisición (conmiserativa) que como exmagistrado le queda mal desconocer.   

A las pruebas me remito: No escapa al ilustre conterráneo, que de las 10’362.080 personas -de carne y hueso- que lo glorificamos, exaltamos, ungimos a Duque, aunque la Corte acaba de deslustrar, al abrir investigación por fraude y compraventa de votos, que por lo pronto deja sub júdice la elección, a pesar de la apresurada auto-absolución de SU presidente, a quien hoy, más de las tres cuartas partes de los votos se esfumaron´ (siete millones y medio aproximados), tomada en cuenta la encuesta de INVAMER, cuya “APROBACIÓN, afirmó, cayó al 24 %, aumentando el “pesimismo”.

Pienso que Usted, junto a los compatriotas que invitó a pronunciarse sobre mi desacertada, descalificada malquerencia, hacen parte -fundadamente- del 11 % que siente -según la acreditada encuestadora- que las cosas están mejorando, contrario al pensar de ese otro catedralicio “89 % que cree que la situación empeora en cuanto a corrupción, economía, desempleo, narcotráfico, costo de vida, inseguridad, medio ambiente, asistencia a la niñez y la vejez, salud, servicios públicos, pobreza y desmovilización”. (No lo digo yo, aclaro. Ver: https://www.pulzo.com/nacion/encuesta-invamer-sobre-aprobacion-ivan-duque-diciembre-2019.

Algo debe haber hecho mal, pero muy mal SU presidente, para que un 71 % de colombianos lo reprueben (Gallup poll). Bien dice la sabiduría popular: ‘No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver

Penoso equívoco que por demás respeto, considero, no sin recordarle que porcentualmente tales índices, matemáticamente coinciden con la impensada, dolorosa, estruendosa derrota del Gobierno, infligida por esos desaparecidos siete millones y pico de defraudados electores -como yo-, ratificada, particularmente, en la amada Pensilvania, incomparable vaticano, donde también lo barrieron, a despecho del movimiento a quien Uribe traicionó, defraudó, imperdonablemente, al sustituir maquiavélicamente al benemérito primogénito político, OSCAR IVÁN, por SU presidente Duque, a quien le aporté -como lo recuerda- mi granito de arena, conquistado en más de cuarenta años de ardua lucha, sin una solo reparo -legal, disciplinario- que degradara, empañara, ennegreciera, envileciera, manchara la curtida, humilde trayectoria pública, que me llevó al Senado, Cámara, dos veces a la Presidencia de la Asamblea de Caldas, a la del Consejo del venerado terruño, a representar diplomáticamente al país en Venezuela.  

Democrática derrota electoral que, al parecer, no asimilan, digieren algunos de los queridos coterráneos, ni se reponen de las peladuras los hoy viudos de poder. Descalabro electoral que no me movió a manifestar complacencia, halago, regocijo. sobre el cual no he escrito una sola línea, básicamente, para no lastimar susceptibilidades, menos echarle sal a la incurable herida de los leales amigos de los invaluables, LUIS ALFONSO y OSCAR IVÁN, a quienes, confieso, acompaño y reconozco su jefatura, valía, pulcritud, tristemente sacrificados por el innombrable ‘salvador de la patria’, que obstaculizó, interceptó, estorbó sus auspiciosas, propicias carreras políticas.      

Más grave que el coronavirus, me parece, es la ineptitud de la dirigencia toda, con Duque a la cabeza; crítica concordante con la de un sinnúmero de calificados polítólogos; de visionarios analistas del acontecer del mundo, que han tenido a bien, estimular, con una lucidez admirable, envidiable, mi incomprendido empeño, como manifestar su solidaridad con este escueto, intrascendente, sencillo aplasta-teclas.

¡Es el tiempo de la peste cuando hombres dementes lideran a los ciegos!, concluyó Shakespeare, sabiamente, en el ‘Rey Lear’.

Afirmé en la columna que glosó mi admirado compinche de infancia, que el apático, egoísta, enceguecido Presidente -patológicamente incompetente- quien ‘auto-exculpó’ sus falencias, con el aforismo: ’Mal de muchos, consuelo de tontos’, en lo que no está solo, pues lo acompañan, Estados Unidos y Gran Bretaña, gobernados  por ‘bufones sociópatas’, que “tratan de conocer las debilidades de una organización, clase social o persona para aprovecharse y colar sus fechorías, sentirse más listos y vencedores frente a quienes consideran sus oponentes”.

Realidad plasmada en un momento crítico en la historia, no sólo por el coronavirus, sino por los profundos desatinos del mundo; las subterráneas, oscuras, recónditas disfunciones, incoherencias, inequidades del sistema, que deberán corregirse -antes que explote-, si es que va a haber un futuro para la humanidad, renovada. Posibilidad -remota-, para lo cual debe pensarse en los fundamentos, en el cómo condujeron a la presente, inédita crisis que, según el filósofo, politólogo y activista estadounidense -de origen judío-, Noam Chomsky (92 años), profesor emérito de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), demanda “un espíritu de transformación socioeconómica, basada en la conciencia de la interdependencia, la justicia y la igualdad”, “De cualquiera manera -concluye- la necesidad de replantarse lo que sucede está ahí y la posibilidad de cambiar el curso de la historia existe”.

Pido -para terminar- a Jesús, que es ‘Luz del mundo’, en estos días santos, él, que vino a salvar a la humanidad, a curar la ceguera espiritual, que por lo que más quiera, corrija la presbicia de mis respetados paisanos, y remedie su ignorancia supina, invencible que, ante los imborrables, innegables índices de impopularidad de SU presidente, juran y rejuran, ser culpa de sus críticos como yo, tachado de ínsolvente. Amén.

Con el inalterable aprecio de siempre,

mario arias gómez

Bogotá D.C, abril 09 de 2020

Decimos lo que otros callan
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