Colombia en manos de Dios

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Por Fernando Álvarez Corredor.

Lo que no les gusta a los colombianos, aunque no lo digan públicamente, es que el candidato de Pacto Histórico, Gustavo Petro, sea ateo. Y es eso lo que finalmente le dará el triunfo a Rodolfo Hernández este 19 de junio. En un país consagrado al Sagrado Corazón de Jesús donde existen casi 40 millones de potenciales votantes es probable que más del 70 por ciento sean creyentes, católicos y cristianos. Aquí se le cree al que madruga a misa y no al que trasnocha renegando de Dios. Incluso se le cree al que peca, reza y empata, porque el perdón hace parte del legado de sus creencias religiosas. Pero definitivamente aún la gran mayoría no le da credibilidad al que se cree Dios o se siente un Mesías porque lo ven como un impostor frente a lo que representaba Cristo. Y en ocasiones ven hasta diabólico al que replica el legendario desafió que hizo Lucifer contra quien para el grueso de los colombianos está por encima de todas las cosas.

No ha sido fácil para muchos aceptar que no robar, no matar, no levantar falsos testimonios, no fornicar y no codiciar los bienes ajenos ya no hacen parte de unas obligadas conductas aceptadas como generales, sino que muchos optaron por darle su particular interpretación a los mandamientos y burlarse del Dios con el que nacieron y al que mal que bien aún muchos veneran. Hasta los sicarios cuando van a asesinar su víctima se encomiendan a Dios o a la Virgen. Para los colombianos que se persignan cada vez que se suben a un avión o que van a comenzar un examen la presencia de Dios es sagrada y no permiten que nadie se la cuestione. Quizás por efectos de la modernidad y el sentido práctico muchos han abandonado los rituales de los sacramentos como comulgar y confesarse, ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar, pero son celosos guardianes a la hora que alguien ose decir expresamente que no cree en Dios.

No admiten que alguien ponga en duda la presencia divina en la actividad cotidiana de la humanidad y menos que con argumentos materialistas o científicos se pretenda defender lo que Darwin demostró como ley natural de la evolución o lo que Marx planteó como interpretación materialista de la concepción del mundo. A esas personas a veces las enfrentan, las evitan y hasta las bendicen para que retornen al rebaño, las compadecen y hasta rezan por ellas. Su perorata cientifista, que se apoya en que los creyentes no pueden demostrar lo que los ateos tampoco pudieron demostrar a la inversa, no se la creen y en la mayoría de los casos esas personas son vistas como aves de mal agüero o como ovejas descarriadas. Y a quienes aún mantienen su fe esta gente revolucionaria no le genera ni un ápice de confianza.

Por otro lado, los colombianos tienen un agudo olfato para saber cuándo alguien miente y en ese terreno Petro ha quedado siempre por lo menos como un primo de Pinocho, cuando no aliado con el pastorcito mentiroso de Saade, porque unas veces dice que expropiará y cuando eso no marca en el rating contradice para tratar de mostrar que no fue lo que dijo.  Y aunque lo cambie por “democratizar”, de inmediato trae a la memoria las frases autoritarias que recorrieron el mundo con la orden perentoria de “exprópiese” de Hugo Chávez, a quien muchos ven como su inspirador. Hablaba de impulsar una constituyente, pero ante lo impopular de la medida y lo riesgosa para la libertad, echó para atrás y hoy dice que ya no la promovería. Pero todo el mundo dice que Petro resultó como la Chilindrina que lo mismo dice una cosa como la otra.

Habla de perdón a los narcotraficantes y corruptos y envía a su hermano a conversar con los hermanos Iván y Samuel Moreno, símbolos de la corrupción de la izquierda que desfalcaron a Bogotá, y luego dice que el Pacto de la Picota sucedió a sus espaldas. Afirma que suspenderá la explotación del petróleo y lo reemplazaría por energía aguacatal y cuando le demuestran que ni siquiera los países nórdicos se han atrevido a semejante modernidad y ve que va a quedar como promesa falsa, echa para atrás y dice que hablaba de suspender los nuevos contratos de exploración. Pensaba estatizar los ahorros de los pensionados en los fondos privados con el argumento de que los bancos son los amos y dueños de los fondos y se enriquecen con el sudor de los ahorradores, pero después dice que lo que quiere es ayudar a los ancianos que no tienen pensión.

En todo caso, después de los Petrovideos donde se muestra que la decisión de la campaña de Petro es levantar falsos testimonios y mentir para ganar a como dé lugar la campaña de Petro quedó como la fábrica del mal para los creyentes y respetuosos de una ética basada en el amor al prójimo y en el cumplimiento de la Ley de Dios. Si en algún caso habían creído en un ánimo justicialista y de preocupación por los pobres por parte del candidato izquierdista, la falsedad y la calumnia le hicieron perder cualquier posibilidad de respeto para los creyentes en una justicia divina.

Algunos desprestigiadores profesionales trataron de mostrar un video donde el ingeniero Rodolfo Hernández palmoteaba a un concejal pero cuando se enteraron de que era un político corrupto que pretendía extorsionarlo con el caso de Vitalogic comprendieron que era entendible que se le saltara la piedra y lo cacheteara, como en el capítulo bíblico de la ira santa cuando Jesucristo tuvo que repartir látigo a los mercaderes que expulso del templo por haber irrespetado la iglesia y tratar de conseguir bolsas de dinero, al estilo Petro.

Si a esto se suman imágenes como la del Palacio de Justicia en llamas por cuenta de una acción guerrillera del M19, pues son muchos los que sienten que una persona como Gustavo Petro no tiene perdón de Dios. Lo que sucede hoy es que los creyentes no hacen mucha bulla y hace rato que dejaron de ser pregoneros. Ahora pertenecen a esa Colombia silenciosa que solo aparece como lo hizo en la primera vuelta cuando Rodolfo marcaba en el mejor de los casos un tercer lugar. Por esa razón, aunque haya jóvenes que se sienten interpretados por el lenguaje incendiario y contestario de Petro, sus padres y acudientes sienten que las prácticas en donde no existe ni Dios ni ley no son de buen recibo para sus hogares. Saben que los comunistas, socialistas, progresistas, anarquistas o cualquier tipo de revolucionarios desde que apareció el marxismo lo primero que hacen es votos de fe para no aceptar la existencia de Dios ni aceptar sus mandamientos. Amanecerá y veremos. Amen.

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Fernando Álvarez Corredor

Periodista y Columnista


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