Integridad territorial y descentralización administrativa

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Por Bernardo Henao Jaramillo.

Columnista de Opinión

La Constitución Política de 1991 establece que Colombia “es un Estado social de derecho organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales (…)” y en el artículo 209 consagra que “La función administrativa está al servicio de los intereses generales y se desarrolla con fundamento en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía (…) mediante la descentralización, la delegación y desconcentración de funciones”, imponiendo como un deber el que las autoridades actúen coordinadamente para el adecuado cumplimiento de los fines del Estado.

El precedente régimen indica que si bien la organización del Estado responde a un centro de impulsión política y gubernamental, lo cual ratifican los artículos 115 y 189 de la Carta Política al instituir al Presidente de la República como jefe del Estado, jefe del Gobierno y suprema autoridad administrativa, también lo es que tal no obedece a la unidad monocrática, según denominación de Prélot, sino a la búsqueda de la unidad nacional, como lo consagra la Constitución en su preámbulo y en su artículo 188.

Sin embargo el presidente, a causa de una de las pocas buenas noticias que recibimos los colombianos en el 2023, el resultado de las elecciones locales, desconoció la unidad nacional que simboliza y convocó a una reunión a los gobernadores elegidos por el Pacto histórico y partidos afines, excluyendo a los de las demás corrientes políticas.

Reza un proverbio popular : » Divide y vencerás «.

El gobierno es nacional y resulta indudable que esa exclusión está abriendo paso a tesis y propuestas peligrosas que comprometen la paz total que pregona y la integridad territorial de la nación. Más, aún, por motivos ideológicos se priva a algunos territorios de los poderes que les son propios para asumirlos el gobierno central.

La Constitución Política establece que las FFMM tienen la finalidad de defender la soberanía, la independencia y la integridad del territorio, la cual podría verse comprometida si se diera curso a esas manifestaciones separatistas.

Las FFMM no están cumpliendo a cabalidad con su misión pues, desde la posesión de Petro, han sido objeto de recortes tanto de personal como de presupuesto. Al no ejercer la defensa del territorio, como viene sucediendo a lo largo y ancho del país, grupos armados al margen de la ley están erigiendo republiquetas en varios lugares. Lo que acontece al sur, en el departamento del Cauca, es particularmente alarmante.

De antaño se conocen voces contra el centralismo y es claro que las regiones deben tener mayor autonomía en el manejo de sus recursos y en la toma de las decisiones que les correspondan, la descentralización ha sido una propuesta que ha recorrido un largo camino y que se halla consagrada en la Constitución Política.

La descentralización administrativa no debe afectar la integridad territorial. El actual Congreso tiene la inaplazable tarea de fortalecer los partidos políticos y desmontar la jurisdicción nacional en la elección del Senado.

El cambio tan anhelado no llegará. Por el contrario, el gobierno está imponiendo la destrucción. El presente año será definitivo. El descontento, el encarecimiento y la segura recesión económica serán factores clave para insistir en la independencia de varias zonas del territorio nacional y no se debe dejar germinar la semilla de la desintegración territorial.

Recordemos en estos momentos a la Gran Colombia, que no logró consolidarse por causa de las diferencias entre los partidarios del centralismo, entre ellos Bolívar, y los del federalismo, entre ellos Santander; como también por temas de rivalidad entre los tres países que la componían.

En fin, Colombia parece encontrarse en el momento actual al borde del abismo de la desintegración y será necesario conservar la unidad a como dé lugar. Los alcaldes, concejales y diputados recién elegidos, así como los partidos políticos,  tendrán un papel esencial. Llegó la hora de la sociedad civil.

Los motivos de inconformidad son múltiples y variados. Valga citar el despilfarro de este gobierno. El recorte burocrático recientemente implementado en Argentina debe aplicarse aquí también. Es necesario regresar a la senda de la austeridad, que no es precisamente una política que distinga a este gobierno y menos al presidente, la vicepresidente, la primera dama, el canciller y la directora  del departamento de la prosperidad social. Y mientras ellos gastan los impuestos de los colombianos a “manos llenas”, se priva a una importante región del país, por desastroso manejo, de ser la sede de los juegos Panamericanos, y se causa un fuerte impacto negativo en diferentes áreas como la economía, el turismo y la infraestructura.

El presidente está sintiendo que la nación se une para exigir su salida. «Fuera Petro» ya es una especie de himno lleno de emotividad.

Bienvenidos a una marcha permanente en defensa de la nación y de la democracia.

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Bernardo Henao Jaramillo
Bernardo Henao Jaramillo

Abogado e investigador


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