Por Oscar Ricardo Colorado Barriga
Gracias a la presión ciudadana, las denuncias de dignos Congresistas, informes periodísticos y el efecto de la Patria Milagro, la sociedad en general está conociendo de cerca el ENGRENDO que es la JEP y sus infernales alcances: es hora de limitarlos y en el mejor de los casos ACABARLOS, por el bien de Colombia, la Justicia y el anhelo de PAZ.
En entrevista al Espectador, la “magistrada” Catalina Diaz Gómez sentenció: “La Justicia Penal Militar fue un mecanismo de encubrimiento” de todo tipo de crímenes cometidos por miembros de la Fuerza Pública, manifestación hecha, sin prueba o argumento alguno, confirmándonos EL DESPRECIO QUE SIENTE POR MILITARES Y POLICIAS. De hecho, sabíamos que esta justicia fue diseñada por lacayos afines a las FARC, conformada por leguleyos dedicados a los intereses de terroristas y apoyada por viles progresistas, pero aun así, estábamos lejos de conocer el sentimiento de odio y venganza que los impulsa.
Las rabietas de su gánster director, amenazando con demandas internacionales y vociferando que la JEP es intocable, no pudieron esconder su rampante corrupción y mucho menos su total ineficacia; sus postulados de VERDAD, REPARACIÓN, JUSTICIA Y NO REPETICIÓN, son un mero chiste. En lo que si han sido EXITOSOS es en brindar una garantía total de impunidad a los miserables cabecillas de las FARC, basta ver como la “magistrada” Julieta Lemaitre, Julietica para Timochenko y su banda, recibe sus declaraciones en medio de risas, chistes, adulaciones mutuas y con un tono coqueto dictamina que las FARC no tuvieron centros de concentración y que los secuestrados eran tratados como príncipes. Para ella la muerte del Capitán Ernesto Guevara a causa de paludismo, encadenado a un árbol, luego de 7 años de tortura, es simple ficción y de ser cierta la culpa de su muerte fue del mosquito que lo pico, NUNCA DE LAS FARC.
También hay que reconocerles que son un fortín burocrático: 38 magistrados titulares, 36 auxiliares y 20 procuradores delegados, que no paran de trabajar, sobre todo los de la sección de apelaciones, que llevan 9 años cobrando millonarios salarios sin recibir un solo documento, ya que, al no haber fallos, imposible que existan apelaciones, vulgares tinterillos. Además, pasaron de una nómina de 800 funcionarios a 1.400 en el gobierno Petro y 1.450 cargos de libre nombramiento y remoción.
La JEP no la vendió el sátrapa de Santos como un tribunal de juzgamiento para los criminales de las FARC, pero realmente se convirtió en la INQUISIÓN para llevar a la hoguera militares y policías, así que su tal justicia adversarial la puede asumir la Fiscalía y Jueces de verdad y no es disculpa para NO ACABAR este bodrio.
Nada más humillante para Colombia, ver como la JEP trata con guantes de seda a los depravados cabecillas de las FARC y humilla con arrogancia y desprecio a Soldados y Policías, estos goleros de toga, nos quieren asustar mostrándonos sus garras, pero se las vamos a cortar.
PATRIA, HONOR, LEALTAD.
(R) OSCAR RICARDO COLORADO BARRIGA
X: @ricacoloradodo









