Los virus más letales de la Historia (Segunda parte)

Los virus más peligrosos del mundo.

 

 

mario arias gómez

Por: mario arias gómez.

F

ueron diez: Viruela, Gripe, Sida, Hepatitis B, Rotavirus y diarreas, Hepatitis C, Sarampión, Rabia, Fiebre amarilla, Dengue, pandemias que en los últimos 100 años dejaron, 100 millones de muertos, además de hambrunas por doquier. Al respecto, la palabra ‘higiene’ proviene de ‘Higía’ -‘diosa de la salud’-, según la mitología griega-.

Con Colón arribaron -además-: el Ébola, Cólera, Polio, Tifoidea, Paperas, Tuberculosis, ‘Kyasanur’ (‘enfermedad de la selva’, fiebre hemorrágica viral, endémica del sur de Asia), exóticas, forasteras inexistentes en la ancestral ´Pachamama’; enfermedades que diezmaron a los nativos que, ni las distinguían, ni padecían, ni intuían cómo enfrentarlas.

La plaga -originalmente llamada ‘apocatarsis’-, fue reconocida por el Oráculo de Delfos, devastando a Atenas (429 y 427 a. C.) y a Roma (293 a. C,). Los infectados por el cólera, izaban en sus casas una bandera amarilla, reemplazadas hoy por trapos rojos, por millones de indigentes abandonados, como afrentosa, desgarradora, inmisericorde señal de hambre que, al insensible, narciso Presidente, no lo preocupa, ni conmueve, ocupado por el yo de su decaída imagen, sin importarle los obscenos, oprobiosos sobreprecios de las ayudas alimentarias, fraguadas por sus secuaces.

Al remontar el siglo XIV, se acusó a los judíos de envenenar las fuentes de agua, lo que propagó la temida peste negra que ultimó poco más o menos que a la mitad de la población europea. Antes de que París existiera, Marsella, padecía la dolencia. La última (1720), sobrevivió a las civilizaciones griega, romana. La ‘plaga bubónica’ o ‘peste de China’ (1855-1960) provocó aproximadamente doce millones de víctimas, culpándose a judíos y prostitutas. La ‘Plaga de Manchuria’ (1910), la originó la marmota siberiana. En 1918, apareció la mal apellidada, “gripe española”, con sus 50 millones de sucumbidos.

Vino luego (1958), la Gripe asiática, producida por un brote de Virus A H2N2; seguida de la Gripe Hong-Kong (1968), variación que fue de la hemaglutinina, del Virus Influenza A, subtipo H3N2, que contenía, neuraminidasa N2, del subtipo H2N2, dejando cada una, alrededor de 1’100.000 muertos, en todo el orbe.

Aparecieron luego: La Hepatitis B. VIH/SIDA (no siempre el infectado con VIH padece SIDA). Varicela-zóster’, Influenza -subtipo AH1N1 (gripe porcina)-. Zica (transmitido por mosquitos del género Aedes).  Fruto del comercio de animales salvajes, emergieron los Betacoronavirus, trasmitido a mamíferos, causantes del SRAS-CoV (2003-2004) -síndrome respiratorio agudo grave-. MERS-CoV (2012). De la cepa: HPAI A/H5N1 (2013) derivaron los Subtipos H5N1-H7N9, de la influenza aviar tipo A, portados por los murciélagos, donde se asientan, conviven, replican, evolucionan, infectan al anfitrión intermedio, hasta llegar al ser humano. Las civetas (omnívoras, carroñeras) y dromedarios sirven de ‘puente’.

Históricamente, en ninguna de las pandemias precitadas, el mundo se paralizó y recluyó como ahora.

Las pruebas genéticas, apuntan a que el actual SARS-CoV-2, proviene de un virus presente en murciélagos (quirópteros) que, infectó a un hospedero intermedio -desconocido-, abriendo la puerta al pávido, mortífero, pertinaz, miedoso Coronavirus, que azota hoy, inhabilita, sacude al mundo. Es imprescindible, básico determinar su origen -‘natural’ o de ‘laboratorio’-; extendido, ‘consciente’ o ‘accidentalmente’, a efecto de poder frenar su mutación y consecuente reaparición bajo otro rótulo.

El eminente virólogo francés, Nobel de Medicina, Luc Montagnier, descubridor del VIH, después de estudiar la secuencia genética del Covid-19, le parece “evidentísimo que se trata de un virus diseñado en laboratorio, que nunca podría haber surgido al azar por mutación”; sustento de los densos interrogantes -sin respuestas- planteados a China -epicentro del coronavirus- por su sesgado  proceder, puesta en entredicho por los gobiernos de EE.UU., Alemania, Australia, Francia, Reino Unido, que la hacen responsable de la satánica, inimaginable crisis planetaria -rebautizada ‘Chernóbil chino’-.

Para el encarnizado Estado Islámico, el COVID-19, es “un castigo divino infligido a los cruzados a causa del ateísmo e inmoralidad”. Mientras que, para los conmilitones del patibulario, siniestro Al Qaeda, su aparición la explica: los “pecados, obscenidad y corrupción moral que gobierna todavía”.

El libro ‘Homo Deus’, del investigador hebreo, Yuval Noah Harari, publicado en 2015, anunció premonitoriamente un inminente tsunami viral, de incalculable, trágica dimensión universal, sin precisar -con exactitud- qué tipo de calamidad, epidemia acecharía al mundo. La tesis central es que, comprobadamente, desde tiempos inmemoriales, el universo ha enfrentado tres fatídicos, impensados, inconmensurables asuntos: la guerra, el hambre, la peste.

La lección, saber que deja este deplorable naufragio, pasa por la reconstrucción -dentro de la libertad, la democracia- del Estado, la sociedad, por uno, una, más justa, humana, incluyente, compasiva, equitativa, redistributiva, solidaria, respetuosa de la diversidad; las diferencias, menos amoral, individualista, intolerante, materialista.

27/05/2020

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