La Deforestación no es un Juego


 

Por Eduardo Padilla Hernández.

Abogado.  Presidente Asored Nacional de Veedurías*.

Colombia es un país muy complejo en todas las temáticas, económica, social, cultural, etc. Esta misma complejidad nos ha acostumbrado a salir a “apagar incendios” dejando de lado proceso de vital importancia como la planeación, que nos permitiría tener una visión del “bosque” que es nuestra patria.

La complejidad de nuestro país ecosistémico también sufre por esta costumbre de salir a atender los graves problemas cuando ya se han presentado, muchas veces como consecuencia de la misma intervención del hombre.

No es que nos falte el conocimiento, la experiencia o que carezcamos de los instrumentos para planificar nuestro territorio y nuestras acciones en el corto, mediano y largo plazo. Por el contrario, en materia ambiental contamos con instrumentos de planeación que nos permiten generar políticas a nivel local, regional y nacional, orientadas al desarrollo sostenible.

Por el contrario, nos sobran los instrumentos, son más de 45 instrumentos, los que en materia ambiental pretenden orientan a la administración en la toma de las decisiones frente al aprovechamiento de los recursos naturales que les han sido encomendados.
En materia forestal existe el Plan General de Ordenamiento Forestal PGOF, instrumento que diagnostica detalladamente la disponibilidad de las coberturas boscosas de cada territorio y orienta el aprovechamiento con criterios de sostenibilidad, protección y conservación, involucrando las variables de riesgo como factores fundamentales en la toma de las decisiones territoriales.

No hace un año, enfrentábamos las consecuencias de la deforestación desmedida y contraria a la planificación y el ordenamiento, cuando toda la población de Mocoa, en el Departamento Putumayo enclavada en las profundidades de nuestra selva amazónica, tuvo que enterrar a más de 300 de sus habitantes y otros 400 heridos, victimas de una avalancha que el 31 de marzo de 2017 nos recordó, con toda la fuerza de la naturaleza, la importancia de nuestros bosques.

A sabiendas de que los bosques cumplen unas funciones de regulación en materia hidrológica, almacenas carbono y producen oxigeno que se libera en atmosfera combatiendo los efectos del cambio climático, regulan las temperaturas proveyendo sombra y refrescando el ambiente, proporcionan hábitats para la existencia de cientos de especies, son fuente de alimento para animales y humanos, entre otros beneficios ampliamente conocidos, a sabiendas de que lo que paso en Mocoa fue producto de la deforestación en las riveras de los ríos, a sabiendas de la pultima oportunidad que tiene la humanidad para combatir los devastadores efectos del cambio climático, en la Carta de Navegación del Desarrollo de Colombia (PND), para el cuatrienio 2019-2022; se aumentó la tasa de permisible de deforestación en el territorio nacional, principalmente en la Amazonía.

El PND que es la herramienta que determina el futuro en el coto plazo del País, es justamente la Carta de Navegación con la que el Gobierno de turno se compromete con sus administrados a garantizar las condiciones necesarias para el sostenimiento y la satisfacción de los habitantes de país, y se debe construir alimentado desde los instrumentos locales y regionales, cosa que obviamente no se hizo, difícilmente puede el Gobierno del Presidente Iván Duque decir que estructuró las temas en temas ambientales, luego de haber reconocido los avances en planeación y ordenamiento ambiental, a partir de instrumentos como el PGOF, el POMCA, los planes de manejo de áreas protegidas entre otros.

La meta propuesta en el PND frente a la deforestación supera las 880.000 hectáreas para el cuatrienio. El PND ya fue aprobado y sancionado. Esto significa que el Senado y el presidente no sólo desconocieron la sentencia 4360 de 2018, con la que La Corte Suprema de Justicia declaró la Amazonía como sujeto de derechos y ordenó su protección inmediata, sino que también ignoraron compromisos internacionales como el Acuerdo de Paris y la declaración conjunta entre Alemania, Noruega y Reino Unido para reducir a cero la deforestación en la Amazonía para 2020. Acuerdos internacionales que gozan de toda la legalidad en nuestro ordenamiento jurídico.

Y vuelve y juega que no se trata de poder decir que faltaba la información para tomar las decisiones, los ambientalistas de diversos sectores del país, especialmente de la Amazonía, conminaron previamente al gobierno sobre el particular, pero sus voces no fueron oídas, aunque se les prometió que se haría una revisión del instrumento, con el propósito reconsiderar los indicadores; pero ocurrió todo lo contrario, pues dicha tasa fue ligeramente aumentada por los parlamentarios.

El Congreso tenía la facultad de reducir esta cifra, pero sin embargo la aumentó, actuando contra todos los pronósticos de los ambientalistas de Colombia, y desconociendo los miles de instrumentos que hoy nos permiten tomar decisiones ambientales de manera informada, inversiones significativas del pasado que fueron tiradas a la caneca de la basura porque aunque tenemos diagnosticado los que necesitamos para garantizar nuestra riqueza forestales más importante el desarrollo económico que el soporte vital. Resulta lógico pensar que estos señores que formularon el Plan y aquellos que lo aprobaron, no necesitan aire y agua para vivir, sino dinero para llenar sus bolsillos.

En la próxima tragedia ambiental, no salgamos a preguntarnos quienes son los culpables, acá esta claro los victimarios de los próximos muertos por avalanchas, deslizamientos, inundaciones, olas extremas de calor, sequias, desabastecimiento, etc. De nada valieron las 100.000 firmas de organizaciones ambientalistas, alarmadas por el cambio climático, las cuales presentaron una propuesta que consistió en cambiar la meta de la deforestación, pero fueron rotundamente ignoradas.

Son tantos los temas ambientales que el PND está afectando, pero la deforestación no es un juego, la deforestación esta íntegramente ligada a la prevención de riesgos, no es solo acabar con la riqueza natural, cambiando nuestro reino por un plato de lentejas; esto va más allá pues no prevenir y detener la deforestación producirá muerte y pobreza; ahora ya conocemos a los causantes.

Magíster en Derecho Ambiental y profesor de la materia*.

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