No son vándalos, son guerrillas urbanas

Vándalos, cometiendo acciones terroristas en Bogotá durante la jornada de protestas.

 

Por Jaime Eduardo Botero Gómez.

Me han venido taladrando la cabeza varias preguntas: ¿qué pretenden los militantes de las izquierda? ¿Creen ellos que los policías se deben dejar matar? ¿Qué pasa con la justicia colombiana, que más de 150 detenidos por la agresión criminal a los CAI en Bogotá 3 o 4 días después a todos los han soltado?

En varias oportunidades hemos analizado situaciones parecidas: ¿Si fueran protestas espontáneas como es que llegan sincronizadamente a los lugares más estratégicos de las ciudades y se inician simultáneamente los ataques?

Esta vez los blancos fueron los CAI (Centros de Atención Inmediata) y los policías principalmente, otras veces, cuando el objetivo es paralizar las ciudades los blancos son las estaciones de transporte masivo y sus buses, de esa forma bloquean la ciudades por todos sus accesos y estaciones principales. Los medios de comunicación siguen cayendo en la trampa, aunque yo me pregunto: ¿trampa o estrategia comunicacional cómplice?

La trampa está en llamar a todos estos eventos “manifestaciones pacíficas” y a continuación aclaran (todas las veces y reiterativamente) que son “infiltradas por unos pocos desadaptados”.

Realmente no se requiere mucha materia gris, para entender que así no es. Pero ya lo comentó en estos días el Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, que detrás de estos ataques, hay grupos perfectamente organizados, entrenados y adoctrinados. Existen organizaciones, inclusive internacionales, que planean estos actos para generar anarquía, miedo y zozobra entre la ciudadanía.

Estas organizaciones están dirigidas localmente, con los grupos al margen de la ley que operan en nuestro territorio, pero incluso por organizaciones supuestamente legales. Es claro que quienes están detrás de todo esto, convocan a las “marchas pacíficas”, y sacan a la calle a mucha gente con causas aparentemente justas, y así fabrican el escenario perfecto. Con estas personas que les creen las causas de la convocatoria construyen el escudo humano perfecto: los manifestantes.

El martes 16 de septiembre, 8 días después del inicio de estas asonadas, las cifras oficiales muestran 315 policías heridos muchos de ellos agredidos con armas de fuego. Esto indica, como efectivamente lo registran numerosos videos, que entre los terroristas había gente armada. ¿Qué algunos policías utilizaron armas de fuego? Es apenas obvio, pues sus armas de dotación les son entregadas precisamente para que puedan defender la vida de la comunidad o su propia vida. Es decir, si el policía advierte que puede perder su vida en el ataque tiene derecho y la obligación de disparar en legítima defensa. No creo que alguien piense que se deben dejar asesinar. Aunque la Alcaldesa de Bogotá si parece pensarlo.

Algunos videos de los terroristas armados intimidando conductores y robando buses, etc., con uno de esos buses robados aterrorizaron a un sector de la ciudad de Bogotá y terminaron estrellándolo contra una casa, no sin antes, a su paso, atropellar con toda alevosía a una mujer de 40 años que resultó muerta. Los abogados lo podrán tipificar el delito, pero para los simples mortales, esto es un asesinato a sangre fría.

Otro detalle, si en la primera jornada resultaron heridos 147 policías y se compara con los agresores heridos (algo así como 65) podemos entender que el ataque de estas juventudes de guerrilla urbana, desbordaban cualquier capacidad de reacción de la policía. La superioridad numérica fue aterradora.

Ese primer día fueron 10 los “civiles” muertos ¿brutalidad policial? No está probado, y habrá que esperar las investigaciones para que se sepan la causas de cada uno de esos decesos, pero a juzgar por la infinidad de videos parece que estaba plenamente justificada la defensa con sus armas de dotación, porque la magnitud del ataque podría enmarcarse en lo que definen como “uso desproporcionado de la fuerza” por parte de los terroristas urbanos en contra la Policía Nacional.

La estadística, después de 8 días, nos muestra, solo Bogotá, 79 CAI destruidos (la mayoría incendiados) y 315 policías heridos. Pero seguimos viendo noticieros hablando de la brutalidad policial y minimizando las acciones de los “jóvenes terroristas”, es obvio que asi no los califica la prensa, porque están acostumbrados a disculpar al terrorista y culpar a la Fuerza Pública.

Existen informes de inteligencia que muestran la gravedad de la situación: Existen más de 200 células de “jóvenes terroristas”, entrenados por las FARC, ELN, PC3, etc. Cada célula tiene entre 7 y 8 muchachos, que se entrenan en forma salvaje y su lema es: “que la lucha en las calles sea un descanso comparado con el entrenamiento”. Tienen entrenamiento militar, formación en estrategias de guerrilla urbana y actúan todos en forma perfectamente sincronizada.

Estas células llevan 1 o 2 camarógrafos con chalecos de “defensores de derechos humanos”, 3 o 4 llevan morrales con papas bomba y botellas con combustible para armar la bomba molotov, y 1 o 2, llevan armas de fuego, con la que disparan a los policías pero igualmente le disparan a algún civil que este en su camino para que parezca que quien disparó fue el policía. Es una estrategia macabra que la Fuerza Pública debe combatir. Claro que, como Santos acabó con la inteligencia, a veces piensa uno que los organismos de seguridad del Estado colombiano están ciegos.

Han sido entrenados en el manejo e instigación de masas, son expertos en guerra sicológica (provocación de pánico entre la población) y saben que nada les pasará si son capturados pues están protegidos por las ONG de “derechos humanos” que los sacan rápidamente de las cárceles. En la primera noche hubo más de 150 capturados y hoy no hay un solo detenido.

Según la Constitución y la ley, el alcalde es la primera autoridad de policía en su municipio y Claudia López (y otros alcaldes) en vez de hacerse cargo de la policía y defenderla, defender la infraestructura física (CAI, Transmilenio, buses y carros particulares) impidió que saliera el ESMAD aún sabiendo que estaban acabando con la ciudad. Se lavó las manos y quiere que creamos que ella nada tiene que ver.

El sábado le llevo un informe al presidente Duque (Claudia López), con 160 supuestas víctimas de abuso policial, en este informe de víctimas no había un solo policía herido y llevaba un proyecto con el que pretende reformar a la Policía, en el cual plantea que los policías no tengan ningún tipo de armas, ni letales ni no letales. ¿Podríamos siquiera pensarlo, en este país, en el que algunos políticos se confunden por sus actos escritos o hablados, con los mismos terroristas?, Se la pasan envenenando juventudes inculcando el odio contra la fuerza pública.

Nuevamente, no se requiere sino 100 pesos de materia gris (antes decíamos “cinco centavos” pero en nuestra devaluada moneda ya no existen los céntimos) para analizar los permisos otorgados por la alcaldía con ocasión de las marchas del viernes 11 de septiembre. En un documento que es público y se consigue en internet se encuentra cosas muy curiosas, que a cualquier persona medianamente perspicaz le causaría curiosidad:

Una de las “marchas” se llamaba “El Norte se une o se quema!” convocada por A.C.A.B., con esta sigla hubo infinidad de grafitis. Según el ministro ACAB es la abreviatura de ‘All Cops Are Bastards’ que significa “Todos los Policías son Bastardos” que tiene orígenes internacionales bien antiguos y arraigados entre los terroristas urbanos.

Otra de las supuestas “marchas” se llamaba: “Resistimos, las balas que disparaste van a volver”. Claramente, el nombre de la convocatoria era sugerente de la violencia que seguirían ejerciendo contra la policía.

El listado es largo y su convocantes conocidos y uno se pregunta ¿Cómo es que en una Alcaldía, como la de Bogotá, no les parecen sospechosos esos nombres a la hora de expedir un permiso de “manifestación pacífica”? ¿Habrá complicidad?

Podría ser, porque varios de los convocantes son bien conocidos: Partido FARC, la UP, COLOMBIA HUMANA, etc., esto se puede leer en el documento de marras. Es claro que hacen parte de una conspiración criminal en contra de los colombianos y de sus instituciones.

Twitter: @jebotero

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