Asamblea Nacional Constituyente única salida

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ASAMBLEA CONSTITUYENTE / Foto: Lope Medina May 91

Nuestra justicia, está clamando justicia; es doloroso tener que decirlo, pero es la triste realidad, los tres poderes públicos se encuentran permeados por la corrupción; no existe dentro del ejecutivo institución alguna, que pueda enarbolar la bandera de la justicia, la dignidad y la eficiencia moral, si alguna se atreve a hacerlo muy seguramente que terminará hecha girones en la cumbre de la verdad.

La Asamblea Nacional Constituyente que está pidiendo a gritos el pueblo desde hace varios años, debe celebrarse antes de las elecciones del 2018, en los actuales momentos no existen escenarios adecuados para realizarlas, puesto que todas las instituciones del Estado que las deben regular se encuentran vueltas un despelote.

El Referendo que pretende promover el gobierno para solucionar los problemas de la justicia, no es tampoco la solución, ni el reflejo de la reforma política, que desde hace décadas reclaman los electores; los señores gamonales de los partidos políticos incrustados en el Congreso de la República, pretenden reformarla a su acomodo.

Los graves problemas que padece el País, no fueron originados por los campesinos, ni por las clases menos favorecidas, fueron generados por las altas élites del poder representados en el: ejecutivo, legislativo y judicial, no se necesita hacer ningún esfuerzo mental para conocer el estado calamitoso de corrupción en que se encuentran.

Por eso, considero que no es viable, realizar elecciones en el 2018, donde se elegirá nuevo congreso y presidente de la república, cuando el País se encuentra más que descuadernado,  sin ninguna solución a la vista que le permita mejorar en los pocos meses que faltan, para llevarlas a cabo.

No existen escenarios adecuados, para celebrar unas elecciones donde el futuro de nuestra Patria debe estar por encima de cualquier circunstancia, pero, lo más grave es que los partidos y movimientos políticos que deben liderarlas, se encuentran también hechos trisas y el ciudadano elector no cree en ellos.

Hacerlas sería pecar de irresponsables y no aportar ninguna solución a los problemas que en los actuales momentos agobian a todos los colombianos por igual; el país debe entender que la solución no puede ser de aguas tibias, se requiere adoptar medidas y determinaciones de mucho fondo y contenido social, esto ya le corresponde a los ciudadanos, ejerciendo el derecho a elegir los constituyentes de su confianza, acudiendo a las urnas.

El gobierno no puede pretender encausar al pueblo colombiano por los caminos de la incertidumbre, cuando la administración de justicia en los actuales momentos se encuentra seriamente cuestionada y la reforma política que aún se debate en el congreso de la república, está siendo acomodada a las circunstancias de modo tiempo y lugar de los mismos congresistas.

No podemos jugar a colocar soluciones mediocres sobre las heridas del pueblo colombiano, que además de ultrajado y vilipendiado, se encuentra indignado, sin un norte que le permita avizorar un nuevo panorama nacional, con el fin de solucionar los más angustiosos y vergonzosos problemas permeados desde las altas esferas oficiales.

Primero debe pensarse en depurar la Administración pública, que se encuentra más que puteada en todos los órdenes, desde los municipios, con sus concejos municipales; pasando por las Asambleas y gobernaciones; finalmente llegando al congreso de la república y al gobierno nacional.

Continúo creyendo que la única salida a semejante debacle, donde la corrupción lleva todas las de ganar; es una Asamblea Nacional Constituyente, con el fin de reformar los tres poderes públicos que regulan nuestro Estado de Derecho, que desafortunadamente nadie tiene confianza en ellos, por estar permeados por la corrupción y todo tipo de vicios político – administrativos.

Hay que buscar con urgencia una salida rápida a semejante vergüenza nacional e internacional, pero por favor señor gobierno, que sea rápida, efectiva y eficaz, que no sean los mismos con las mismas, ya no damos más, lo del Referendo, lamentablemente no es la solución en estos momentos, hay es que llegar al fondo del alma de los colombianos para que sean ellos quienes decidan en las urnas el futuro de nuestra Patria.

Qué vergüenza para nuestro País, saber que es una realidad: La justicia está clamando justicia y a gritos, todos los caminos conducen a la peor debacle,  lo más grave, los responsables queriéndose cubrir con el cínico manto de la inocencia, o nadando en los mares de la impunidad.

Por Uriel Soto Ortiz

urielos@telmex.net.co

 

 

 

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