Lula intentó ser ministro en Brasil para evitar proceso por corrupción, pero se lo anularon

Dilma y Lula

 
A los 40 minutos de Lula haber sido nombrado, un juez dictó una medida cautelar e impidió su posesión en el gobierno de su amiga Rousseff.

El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, aceptó el cargo de ministro de la Presidencia del Gobierno de Dilma Rousseff, en medio de protestas de grupos opositores y manifestaciones de apoyo.

Lula, salpicado por sospechas de corrupción, fue juramentado por Rousseff en un acto realizado en el Palacio presidencial de Planalto (Brasilia), que fue cercado por cientos de personas que expresaban su apoyo al Gobierno o su rechazo al ingreso del exmandatario de izquierda al gabinete.

A la ceremonia asistieron decenas de parlamentarios de la base oficialista que recibieron a Lula y a Rousseff al grito de “no habrá golpe”, en alusión al trámite con miras a un posible juicio político contra la mandataria, que será retomado en la Cámara de Diputados.

También estaban presentes legisladores de la oposición, algunos de los cuales gritaban “vergüenza” y se enzarzaron en un breve duelo de coros contra el oficialismo.

La anulación del cargo de Lula

Sin embargo, no habían pasado ni 40 minutos del nombramiento de Lula, cuando el juez federal Itagiba Catta Preta Neto, del 4º Juzgado del Distrito Federal, suspendió por medio de una orden judicial (provisional) o medida cautelar, la posesión del ex presidente brasilero.

La decisión fue tomada por la acción popular presentada por un abogado, pero aún se puede apelar ante la Corte Federal. El Procurador General de la Unión (AGU), que apoya al gobierno en esa corte, dijo que intentará revocar la medida cautelar del juez para que Lula pueda trabajar con la Presidenta.

El juez  Preta Neto busca con su medida, impedir que Lula no pueda ser juzgado y los cargos en su contra por corrupción en el caso Petrobras queden impunes.

El hecho fue interpretado como un duro para el Gobierno de Dilma Rousseff  y muestra un gran enfrentamiento entre la la justicia federal de Brasil y el gobierno socialista de la actual presidenta, heredera política de Lula.

La grabación de Rousseff y Lula

El punto que agravó el caso del ex presidente fue una grabación que ordenó el juez Sergio Moro, del sureño estado de Curitiba y responsable de la investigación en la petrolera estatal Petrobras, que afecta a decenas de políticos, entre los que está el propio Lula.

La condición de ministro que podría tener Lula le garantizará un fuero especial y no podrá ser juzgado por un juez de la justicia ordinaria, como Moro, por lo que el caso pasará a la Corte Suprema de Brasil, donde se dice que tiene varios seguidores.

En el audio, producto de esa interceptación telefónica se evidenciaría que Rousseff designó a Lula como ministro para demorar el proceso y ponerlo fuera del alcance de la justicia. Esto fue lo que elevó la protesta de miles de personas en todo el país para exigir la destitución de la mandataria. Se cree que 3,5 millones de personas marcharon contra Rousseff, la mayor manifestación política de la historia brasileña.

En la conversación, difundida por los medios de comunicación, Rousseff le dice a Lula, investigado por sospechas de enriquecimiento ilícito, blanqueo de dinero y falsificación de documentos, que le envió con un mensajero un documento con su nombramiento como ministro de la Presidencia para que lo usara “en caso de necesidad”.

“Estoy mandándote a Bessias junto con el papel, para que puedas tenerlo y usarlo en caso de necesidad, que es el término de la posesión”, afirma Rousseff en su conversación con Lula.

La interceptación, realizada por la Policía Federal con autorización del juez Moro, según diferentes analistas, dejó traslucir que ambos políticos estaban preocupados con la posibilidad de que la justicia ordenara la detención preventiva de Lula antes de que el exmandatario fuera investido como ministro.

Esta es la grabación:

http://youtu.be/HJV6yfA3u-Y

 

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