Andrés Villamizar, el hombre de Peñalosa, que favoreció al Zar de la Seguridad


 

En los últimos días, el llamado Zar de la Vigilancia, Jorge Arturo Moreno Ojeda, recibió dos golpes casi mortales. El primero, por cuenta de la Superintendencia de Industria y Comercio que anunció una serie de medidas pecuniarias, y el segundo, su captura en la ciudad de Sunny Isle, un lujoso suburbio de Miami Beach, Estados Unidos, (como también lo habíamos dicho en La Otra Cara) y ahora espera su deportación a Colombia.

Debemos recordar que nuestro portal ha realizado una exhaustiva investigación, especialmente sobre los vínculos de Moreno con uno de los vástagos de la familia Galán Pachón, el primo de los senadores Galán, el señor Andrés Villamizar Pachón, antiguo director de la Unidad Nacional de Protección, UNP. Ver NOTA.

También aclaremos que el mismo Jorge Arturo Moreno Ojeda, en una entrevista concedida al diario El Espectador, mencionó que la investigación y denuncia del Superintendente Pablo Felipe Robledo hace parte de una venganza urdida por el señor Édgar Mauricio Hernández González, tío del superintendente y un antiguo y cercano colaborador de Andrés Villamizar Pachón en la UNP. Puede ser que sí. No obstante, debemos recordar que en las primeras pesquisas realizadas por las autoridades siempre se mencionó el nombre de Mauricio Hernández como uno de los integrantes y líderes de la supuesta de banda de corrupción que operaba en la UNP.  Sin embargo, nunca se procedió ni contra el señor Hernández ni contra los demás miembros de la banda. Sólo se montó un expediente penal contra el señor Julián Marulanda, ex Secretario General de la UNP, proceso en el cual, hasta ahora, a la Fiscalía todo le ha salido mal.

Todo indica que la banda si existía, pero era controlada por el señor Moreno Ojeda, quien había contratado para cargos directivos en sus empresas a personas muy cercanas a Villamizar Pachón, entre otros a José Luis Aguilar Pinzón, el primer subdirector de Protección de la UNP y la señora Diana Botero, mano derecha de Villamizar en el manejo de los esquemas para sindicalistas. Este hecho que es lo que se conoce como “la puerta giratoria”, fue conocido y aceptado por Villamizar Pachón. De hecho,  hoy en día José Luis Aguilar es quien controla lo que queda de las empresas de Moreno Ojeda.

Villamizar Pachón siempre dijo, a voz en cuello, que era él quien había denunciado la banda criminal que endilgó en cabeza del entonces Secretario, Julián Marulanda, cuando ya se ha demostrado, con documentos, que Villamizar nunca denunció nada. La queja provino de las entrañas de Jorge Moreno Ojeda y la hizo su amigo y socio Carlos Alberto Bermúdez Cuchimaque, quien también era hombre de confianza de Villamizar, porque fue el primer coordinador de esquemas de protección nombrado por Villamizar. El citado Bermúdez Cuchimaque fue quien le puso la trampa al señor Luis Eduardo Molino, el único condenado en este tema.

Es decir, Villamizar Pachón mintió, lo que hizo fue armar un escándalo que lograra mantenerlo en el puesto de Director de la UNP, toda vez que su salida era más que previsible por la muerte del periodista Luis Carlos Cervantes en hechos que posiblemente comprometen a la Unidad Nacional de Protección y decisiones tomadas directamente por Villamizar.

El eslabón entre Villamizar y Moreno

El eslabón perdido entre Andrés Villamizar Pachón y Jorge Arturo Moreno Ojeda es un oscuro funcionario de origen nariñense, quien resultó siendo la persona que gozaba de la mayor estimación y confianza por parte de Villamizar: el señor Alonso Miranda Montenegro.

Este personaje, como lo definen antiguos subalternos de él en la UNP, era un hombre huraño y enigmático. Llegó a ser el confidente de Villamizar después de la muerte en extrañas circunstancias de Germán Alfonso Escobar, en quien Villamizar había dejado el poder absoluto en la UNP, justo en medio de un proceso licitatorio dirigido por Escobar y en el cual estaba participando Jorge Moreno Ojeda en Unión Temporal con Prosegur, la empresa española que en Colombia maneja Jorge Berrio.

Miranda Montenegro, en el momento del escándalo (agosto de 2014) estaba siendo duramente cuestionado por el Secretario Julián Marulanda en relación con la ejecución del contrato de Sistema de Información de la Unidad Nacional de Protección, que era un rotundo fracaso y en donde se había presentado un detrimento al Estado de más de 1.500 millones de pesos. Igualmente, Marulanda estaba cuestionando a Miranda Montenegro por los sobrecostos en los cobros que se les hacían a otras entidades por los servicios prestados. De hecho, existen documentos, en la UNP y el sindicato de la misma entidad, en los cuales consta que Marulanda había dado orden de no pago a las cuentas de cobro de la empresa de Moreno Ojeda. Es decir, Marulanda se había vuelto incomodo para Miranda.  Y en el tema de vehículos al servicio de la Unidad, las autoridades del caso recibieron documentos que muestran que Marulanda efectivamente tomó medidas tendientes a frenar el abuso que estaban cometiendo las firmas de Moreno Ojeda en el caso de los carros para la protección de las personalidades del país, un tema que era controlado en las empresas del ahora capturado Zar de la Seguridad por su socio y hombre de confianza Bermúdez Cuchimaque (el denunciante de la banda criminal) y en la UNP el tema lo dirigía Mauricio Hernández, el tío del Superintendente y una de las personas cercanas a Villamizar.

Denuncia de los sindicatos

Los sindicatos de la UNP han manifestado a La Otra Cara, que supuestamente cuando sacaron a Marulanda y luego Alonso Miranda Montenegro fue nombrado como Secretario General de la Unidad, la celebración corrió por cuenta de Moreno Ojeda en un prostíbulo de alto nivel ubicado en inmediaciones de la Carrera 15 con Calle 96, en donde se dieron cita el propio Moreno Ojeda y Alonso Miranda, a departir con otros de los miembros de la banda.

El corto paso de Miranda Montenegro por la Secretaria General de la Unidad Nacional de Protección es una colección de desaciertos, contratos a dedo, algunos de ellos a Moreno Ojeda o a sus empresas fantasmas, pagos indebidos, malos manejos presupuestales.  Esta situación fue denunciada por el Contralor General de la República y se compulsaron copias a la Fiscalía General de la Nación, pero hasta ahora no ha avanzado esta indagación.

Los sindicatos denunciaron tanto a Villamizar como a Miranda, en tiempos del Fiscal General Eduardo Montealegre, y se cuenta que presuntamente con la intervención del ex Vicefiscal Jorge Perdomo y de Julián Quintana (ex jefe del CTI), la denuncia naufragó sin mayores explicaciones. Valdría la pena que el actual Procurador General de la Nación, Fernando Carrillo, y las nuevas autoridades de la Fiscalía, ahora que están apareciendo tantos fiscales corruptos miren bien si no se trata de otra de las marrullas judiciales que han mantenido impune hasta el momento de Andrés Villamizar Pachón.

Quizás pronto podamos contestar la pregunta que todos se hacen: ¿Quién encubre a Andrés Villamizar? 

El hoy director de la Fundación Azul Bogotá, defensora del Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, quien hasta el momento prefiere ignorar cualquier debate acerca de la UNP, con la eterna respuesta de “yo fui quien denunció” (lo cual es mentira), enfrenta un nuevo lío judicial por cuenta de un posible fraude procesal y electoral. Como dijeron muchos en twitter, le salió el tiro por la culata.

A otro a quien parece que también le salió el tiro por la culata fue al propio Moreno Ojeda. Lo cierto es que Villamizar, quien ejerce la defensa “de oficio” de Peñalosa,  tiene mucho que explicarle al país sobre su paso como director de la UNP.

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