El zigzag del Auditor y su esposa Marcela Yepes para mantenerse en el poder

Marcela Yepes, Directora Administrativa y Financiera de la Fiscalía, y su esposo Felipe Córdoba, el Auditor General de la Nación, expertos en moverse y manejar el poder.

 

Los mejicanos acostumbrados a la hipertrofia del Estado parecen que consideran un error vivir por fuera del presupuesto público. Lo anterior se traduce en que es un error no ser funcionario público o contratista del Estado.

En Colombia, hay una pareja que en estos últimos años han tenido una conducta ejemplarizante en esta materia. Él, Carlos Felipe Córdoba, de Secretario Privado de un alcalde en Pereira (Risaralda), pasó a ser Delegado de Participación Ciudadana en la Contraloría General de la Republica, para luego ascender, gracias a su servilismo abjecto con la entonces Contralora Sandra Morelli, a condición de Vicecontralor General.

Antes de su vertiginoso ascenso, a pesar de su precaria formación, pellizcó a los empresarios Char y a los contratistas Ríos, para luego poder congraciarse con ellos, según dicen, transmitirles información reservadas de los hallazgos en la entidad que él mismo había hecho, por ejemplo, en Enertolima. Esto para acusar ante sus investigados y potenciales promotores políticos, a sus colegas de trabajo y a la propia Contralora que equivocadamente le abrió semejante espacio en la entidad.

Con tonito de no estás de acuerdo, fue trasladando los corotos a las toldas de la Fiscalía, información que conocía en ejercicio de su cargo en la Contraloría, endulzada con chismes fantasmagóricos que le permitieran consolidar su poder con el cargo de su esposa, Marcela María Yepes Gómez, como Directora Administrativa y Financiera de la Fiscalía. Con eso, logró acercarse a los enemigos públicos de Morelli, como Cecilia Orozco y Ramiro Bejarano, y se abrió camino con Germán Vargas Lleras, el hombre más poderoso del Estado para la época, quien manejó temas que podrían ser objeto de investigación en la Contraloría como la construcción de las Viviendas gratis y el Túnel de La Línea, que une el Eje Cafetero con Bogotá, entre otros.

Una vez separado de su cargo en la Contraloría, según Morelli por inepto, aterrizó de pie en la Federación de Municipios y su esposa la atornilló en la Fiscalía de Eduardo Montealegre, convirtiéndose en testigo estrella contra Morelli. Ella participó en la polémica compra del avión del Ente Acusador y la famosa Universidad de la Fiscalía, la cual nunca se dio, y demás absurdos, que el nuevo Fiscal Martínez Neira debe desmontar por elemental pudor.

El sigzag de la singular pareja Córdoba-Yepes, obviamente no acabó allí:  Córdoba recibió el apoyo del Fiscal Montealegre por los magnos favores recibidos de la pareja, que día y noche trabajaban para él. De esta forma, la nómina del Ente Investigador le permitió a Córdoba convertirse en Auditor General de la Contraloría General, entidad en la que él mismo ejerció gestión fiscal por más de tres años y donde sus antiguos colegas de trabajo podían ser aniquilados selectivamente, según sus odios y resentimientos, así como del resto de las Contralorías.

Así las cosas, Córdoba se aseguró dos años más de “correcto comportamiento mejicano”, viviendo por dentro del presupuesto público. Su mujer Marcela Yepes, está a la altura de él: Sigue en la Fiscalía devengando sueldo jugoso. Es posible que la pareja reciba más de 60 millones mensuales sumando viáticos, otra de sus especialidades que los ubica en el paradigma del mejicano correcto.

Pero el periodo del Auditor en Colombia es bianual, por lo cual Córdoba va de salida.  Todo parece que el Fiscal Martínez Neira no les pondrá la nómina a disposición a esta pareja para que siempre vivan “correctamente”.  Ella intentó ser Directora de la Rama Judicial para ejecutar 4 billones de pesos, aproximadamente, y mantenerse en la línea de los mejicanos, pero fue una de las últimas entre los aspirantes, por su falta de preparación o capacidad intelectual.

Córdoba, quien aspira a ser Contralor General de la República, pretendía que su señora Yepes, como Directora de la Rama Judicial, fuera su mayor electora con más de 5 billones de pesos para complacer burocráticamente a todo el que fuera necesario. Por ahora, eso no se dio.

Pero con toda certeza, Córdoba, apoyado por el actual Contralor General, Edgardo Maya Villazón, lo cual está cantado; un sector importante del uribismo; el candidato presidencial Germán Vargas Lleras su actual mentor, y el Presidente Juan Manuel Santos, aspirará ser el nuevo Contralor. Todo ellos, por separado, lo consideran un muchacho leal. Así que ese sueño no está lejos, ya que el sí sabe lo que es repartir cargos para logar su cometido.

Definitivamente, Córdoba y Yepes, son una pareja que sabe bien no caer en el error. Que viva Méjico! Y Colombia también!

Por Carlos Villar y Sixto Alfredo Pinto

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