La tragedia anunciada del Rio Guayuriba que amenaza con tragarse 17 veredas del Meta

El furioso Rio Guayuriba se desborda cada año en el Meta y la comunidad en sus alrededores está en grave peligro.

 
Cormacarena ha recibido más de $14 mil millones, donados por ECOPETROL, pero los  ha  malgastado haciendo jarillones en sitios del rio que no se necesitan, a pesar de las advertencias de la comunidad.  El problema sigue. El caudaloso afluente se ha llevado cientos de hectáreas de fincas y cultivos. Hay más de 5 mil personas en riesgo que esperan la Alerta Roja. 

 

Los habitantes de un vasta región en el departamento del Meta, a solo 2 horas de Bogotá, se encuentran preocupados y temerosos porque allí puede ocurrir un desastre similar al de Mocoa, en el Putumayo, donde una avalancha nocturna acabó con la población el 1 de abril de 2017.

El problema viene desde hace mas  15 años, pero en todos los inviernos se agrava. Se trata del  crecimiento, debido a las lluvias, del caudal del Rio Guayuriba, que se origina en la Cordillera Oriental, en el sector de Villavicencio. Esto hace que dicho rio se desborde e  inunde las fincas y poblaciones ubicadas en el margen izquierda del afluente. Las aguas se trasvasan a otros rios más pequeños, causando socavación y destrucción de las fincas  vecinas, sus cultivos, viviendas y ganado.

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Foto cortesía: decibeles.com.co

Sin embargo, lo peor es que están en riesgo inminente unas 17 veredas, instaladas en la vecindad del cauce de dicho rio. Ellas son: El Cocuy, Vegas del Guayuriba, Santa Rosa, La Concesión Baja, Zuria, Rio Negrito, La Vigía, Rosaleño, Rincón de Pompeya, Paraderito, Pto Colombia, Pto Tembleque y Pachaquiaro.  Se estima que en todas esas poblaciones hay alrededor de 20 mil personas.

Las pérdidas económicas son incalculables, porque en el pasado se han afectado terrenos  que tienen más de 1.000 hectáreas como consecuencia de las recurrentes inundaciones.

Foto cortesía: decibeles.com.co

Qué produce las inundaciones

La zona en riesgo está surcada por el Río Guayuriba el cual hace parte de las principales corrientes hídricas del Meta. Este afluente es generador de minería (gravas y arenas), lo que constituye una importante fuente de trabajo para el departamento. Debido al gran caudal de agua que viene de la Cordillera Oriental, esta lleva a su paso material como piedras y arena, lo que se deposita en la parte central del cauce de dicho rio y allí se va  acumulando. Luego este material se utiliza para la construcción. Pero por una inadecuada  explotación por parte de los mineros que tienen  licencia para extraer dicho material, ellos se concentran en sacar la arena y las piedras que están en las orillas, lo cual debilita los límites de rio que con cada creciente se desborda.

Por no haber además un adecuado tratamiento de dragado, sumado al mal manejo de los mineros, como ya se explicó, el rio va cambiando su cauce, produciendo grandes inundaciones en los terrenos y fincas vecinas, en este caso las de la margen izquierda del afluente, específicamente en las veredas El Cocuy, La Vigía, Vegas del Guayuriba, Santa Rosa, etc.

Cultivos de arroz arrasados por el rio

Uno de los afluentes del Rio Guayuriba es el Rio Negrito (Rio Negro), importante para la región por su uso ganadero, agrícola y turístico, el cual al no poseer una gran  capacidad hidráulica, cuando recibe los grandes niveles de agua trasvasados del Guayuriba se aumenta y se desborda dramáticamente en todas las veredas de la región.

Los agravantes de la situación

La situación descrita anteriormente se agrava con el daño causado por las empresas que se benefician del Rio Guayuriba para su servicio industrial, sin dejar suficiente compensación para el mismo.

Las entidades directamente implicadas en este desastre son:

ECOPETROL S.A. Por los vertimientos de grandes volúmenes de aguas no tratadas generadas de la extracción del petróleo, además de los derrames de crudo en el citado afluente.
Los palmicultores. Por la canalización de agua del Guayuriba para riego de sus cultivos e indebida protección de sus márgenes relacionados.
Las minas de material o triturado. Por sus procesos inadecuados de extracción de arena, piedra y grava, que causan desbordamiento del rio a otros afluentes, lo que origina inundaciones de altas proporciones.
Los municipios de Acacías y Villavicencio. Por la expulsión de aguas residuales de alcantarillado que van al Guayuriba.

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 En qué fallan las entidades responsales

La Alcaldía de Villavicencio, la Gobernación del Meta, Cormacarena y las otros entes  relacionados y responsables fallan en lo siguiente:

1 En falta de políticas de protección al medio ambiente encaminadas a que las industrias que se benefician de la explotación del Rio Guayuriba, respeten el medio ambiente, se comprometan a reparar los daños y aporten técnica y económicamente a la solución de los  problemas que ocasionan.

2 En no destinar suficientes fondos para la solución del desastre y cuando  han  hecho  obras de mitigación como jarillones o diques, estos han sido inadecuados e insuficientes. Situación que la misma comunidad les ha puesto en conocimiento con la debida  anticipación y conceptos técnicos.

3 En invertir en soluciones paliativas y no preventivas definitivas.

4 En no enfrentar el grave peligro con soluciones generadas en la ingeniería especializada.

5 En hacer una destinación  gigantesca de recursos, sin un adecuado control ni participación de veedores o delegados de la comunidad o entes de control especializados.

El despilfarro de Cormacarena

En el  año  2006, Cormacarena una entidad estatal que administra y gestiona los recursos naturales renovables y el medio ambiente en el Departamento del Meta, destinó unos  recursos, principalmente aportados por ECOPETROL para la construcción de varios jarillones que colocaron en mitad del Rio Guayuriba, los cuales fueron destruidos por las inundaciones y la fuerza de dicho afluente tres y cuatro años después de realizados.

Luego, en el 2013, Cormacarena celebró de nuevo un contrato para la construcción de un  dique, sobre el cual la comunidad les advirtió en diferentes oportunidades y con la  presencia de ingenieros hidráulicos contratados por la misma población, que ese trabajo solo no era el más conveniente ni el adecuado. Se necesitaban otras obras de contención, las cuales no se realizaron.

Al respecto, la Directora de Cormacarena, Beltsy Barrera Murillo, respondió que aunque podrían tener razón, la licitación aprobada por más de 4.000 millones no se podía cambiar o de lo contrario había que anularla y se perdería la destinación de los recursos que se habían conseguido para ese fin.

En la fecha de la inaguracion del citado dique, en marzo de 2016, con la presencia de la Gobernadora del Meta, Marcela Amaya García; el Alcalde de Villavicencio, Wilmar Barbosa; representantes de Cormacarena y el Director Nacional de la Unidad de Gestión de Riesgos, Carlos Iván Márquez; los representantes de las comunidades les indicaron la urgente  necesidad de que se completaran esas obras con el cerramiento o desviación del cauce del rio en la parte de  arriba de dicho afluente, es decir, donde están las veredas El Cocuy y La Vigia, pues al no efectuarlas el Guayuriba se trasvasaría sobre el rio Negrito y se produciría la inundación de fincas y vecindades.

Esta petición de la población no se tuvo en cuenta y efectivamente en el invierno de 2017  ocurrió lo anunciado: inundaciones en toda la zona, generando cuantiosas pérdidas y la zozobra en las poblaciones descritas.

Según las estadísticas, ECOPETROL le ha aportado a Cormacarena más de 14 mil millones de pesos para hacer obras sobre el Rio Guayuriba pero todas han resultado insuficientes. Por ejemplo, han realizado estudios que no se han actualizado y cuando construyen los muros de contención, el curso del rio ya ha cambiado y dichas obras resultan inadecuadas.

Mire en este video los jarillones insuficientes que hizo Cormacarena.

En  vísperas del invierno del 2017, la Unidad de Gestión de Riesgos envió tres máquinas y cuatro camiones para hacer unos canales de desague, los cuales fueron  totalmente insuficientes y destruidos en las primeras crecientes.

Como  consecuencia de ese invierno del 2017, el caudaloso rio inundó y se llevó muchas hectáreas de tierra y siembras de las haciendas o parcelas vecinas, produciendo grandes daños económicos y riesgos de pérdida de vidas. Eso hizo que se decretara una Alerta Roja en la región por parte del Estado para que los moradores evacuaran las zonas de peligro. Igualmente, el afluente destruyó puentes y vías de comunicación, lo que ha dejado actualmente incomunicadas varias fincas por las aguas del Rio Negrito. 

La lucha de la comunidad

Como  se dijo, la comunidad  lleva desde 2001 organizando reuniones comunitarias con las entidades relacionadas, presentado tutelas, acciones populares, derechos de petición, solicitudes, memorandos y quejas a la Alcaldía de Villavicencio, la Unidad de Gestión de  Riesgos, la Gobernación del Meta, Cormacarena, la Procuraduría General, la Procuraduría Ambiental y la Defensoria del Pueblo, entre otras.

Ana Delia Ramírez, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Vigía, y Jorge Díaz, presidente de la Acción Comunal de la vereda Vegas del Guayuriba, presentaron Tutelas y Acciones Populares, para velar por el derecho fundamental a la vida, a la vivienda, al trabajo y a la salud, entre otros.

Ese riesgo de las inundaciones del furioso Rio Guayuriba, en este año, está más vivo que nunca y puede repetirse con una magnitud y proporción mayor sobre las 17 veredas del Meta, que claman ayuda estatal, nada se hace con decretar la Alerta Roja… hay que solucionar definitivamente el problema.

Por Sixto Alfredo Pinto

Director de La Otra Cara

Nota altruista y solidaria con la gente que padece el azote 
del Rio Guayuriba, en el Meta, quienes luchan por su supervivencia.
Decimos lo que otros callan
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