El Presidente Gustavo Petro explicó que la disminución en los precios sería posible gracias al pago de la deuda acumulada del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
Desde el 1 de febrero de 2026, el precio de la gasolina en Colombia podría comenzar a disminuir, según confirmó el Ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, en línea con lo anunciado previamente por el Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego. La reducción, de concretarse, marcaría un giro en la política de combustibles del país tras varios años de incrementos sostenidos.
De acuerdo con Palma, el Gobierno espera que desde esa fecha los consumidores empiecen a notar una baja real en el valor del combustible en las estaciones de servicio. El Ministro aseguró que esta reducción no obedece a subsidios temporales, sino a un manejo estructural del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), el cual durante años generó una alta carga fiscal para el Estado.
“El Presidente lo ha señalado y es una muy buena noticia. Yo espero el próximo 1 de febrero estar en una estación de servicio mostrando que en efecto va a empezar a bajar el combustible, ya no de forma ficticia como lo hicieron gobiernos anteriores, subsidiando la gasolina con el presupuesto de todos los colombianos, sino de una forma real”, ratificó Palma.
El anuncio se produce luego de que el Presidente Petro explicara que la disminución en los precios sería posible gracias al pago de la deuda acumulada del FEPC y al fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar, dos factores clave que inciden directamente en la estructura de costos de los combustibles en el país.
El Jefe de Estado también defendió recientemente la emisión de bonos en dólares realizada por su Gobierno, señalando que el crédito se obtuvo a una tasa del 5,9 % y no del 12 %. Petro sostuvo que su administración ha asumido responsabilidades financieras heredadas y que estas decisiones buscan sanear las finanzas públicas para generar alivios económicos, como la reducción en el precio de la gasolina.
El Gobierno espera que el impacto se refleje no solo en el bolsillo de los ciudadanos, sino también en los costos de transporte y en la inflación, uno de los temas que más preocupa a los hogares colombianos.










