Keiko, presidenta

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Hoy domingo -11 de abril-, día para la reflexión -desapasionada y serena- seré, con mi amada Judith, uno de los 33 millones de peruanos, que cumpliremos la cita con la historia, que demanda el deber cívico ciudadano, a participar en la selección de las autoridades políticas, que capitanearán, tutelarán el rumbo, el destino del cosmopolita, ancestral reino del Tawantinsuyo, a escasos cuatro meses del Bicentenario de su independencia.

Gustoso, complacido, entusiasmado, acato el crucial compromiso constitucional, que hace parte de la legislación histórica -so pena de algunas penalidades- el cual exonera a los mayores de setenta años, para quienes es facultativo el voto, que hago por convicción más que por obligación.

Dada la fenomenal crisis, el agobiante grado de descomposición, postración por las que atraviesa el país -que no da más-, que lo ha retrotraído a épocas de ingrata recordación, vivida -ayer no más-; colapso socioeconómico -de impensadas proporciones-, heredado del disparatado, improvisado, inexperto gobierno de Alan García; dolencia que, junto al sanguinario terrorismo, fue superado, gracias al benevolente, singular, vanguardista régimen de Alberto Fujimori.

Legado dilapidado, desgradado por Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti, codiciosos -para el olvido-, que engañaron al país, a los electores, al privilegiar el interés personal -sobre todo crematístico-; conductas que convirtieron al Perú, en un mar de podredumbre -sin precedentes-, nunca antes vista. Malandros que resultaron un fiasco, comprometidos todos en graves, flagrantes, imperdonables: abuso de poder, corrupción, en perjuicio del país, por ende, de los peruanos.

Transparencia desmiente a Keiko Fujimori: Sí hubo fraude electoral en reelección de Alberto Fujimori

Ante tal panorama, hago público mi voto para la Presidencia de la República, en favor de la muy ilustre, loada, estimada, martirizada, Keiko Fujimori, meritoria líder natural del mayoritario partido naranja -Fuerza Popular-; imperecedera candidata del agradecido pueblo fujimorista, cuyo indiscutible liderazgo -bien ganado- es producto de sus innegables: capacidad, credibilidad, disposición, experiencia, fiabilidad, lucidez, persistencia, preparación, pulcritud, temple.

Resaltantes, reconocidas, sobresalientes virtudes, que honran -a no dudarlo-, la distinguen, destacan como excepcional mujer -única-, al reproducir, fielmente, su señorío; integridades que acompañaron, caracterizaron a la aristócrata  -matrona cusqueña- Francisca de Zubiaga, esposa y compañera de brega del recordado general, Agustín Gamarra, dos veces presidente.

El inmenso reto, encontrar al gobernante apropiado, que enfrente el descomunal, exorbitante, fenomenal, gigante caos en el que está sumido el país, a lo cual le recuerdo -con dolor de patria- a los peruanos -en esta transcendental hora, crítica, decisiva coyuntura política- que, aunque votar es un derecho, prima hacerlo bien, votando con inteligencia, imprescindible, obligatoria, racional, sensatamente a conciencia, pensando en los altos, caros destinos patrios.

Keiko -dirigente mirada con inusitada simpatía- quien ha afrontado -siempre- en paz a los encarnizados enemigos del fujimorismo; trascendente guía que reúne las condiciones políticas, intelectuales; la madurez, sobriedad, necesarias, que le permitirán cumplir -según Tirios y troyanos- un destacado, excelente papel, considerada la mejor opción, con capacidad de sacar adelante su audaz, progresista programa , alejado del estéril populismo, a diferencia de los falsos, impresentables demócratas; medianías -que no estadistas- con las que disputa el favor popular. Pelea de toche con guayaba madura.

Triunfo que sería un claro rechazo al pedido de prisión, del parcializado fiscal, -a solo un mes de las elecciones-; mendaz, inmoral, represivo sinvergüenza que, comprobadamente, ha tratado, con condescendientes guantes de seda a sus protegidos, mientras a Keiko -por quien pongo las manos al fuego por su inocencia- solicitó 30 años de prisión, cuando su candidatura registraba la preferencia en intención de voto, segura de pasar al balotaje.

Aberrante, delictivo, injurioso pedido -por “meras presunciones”- que, en lugar de mellarla, la victimizó, convirtiéndola en heroína, mártir, que ergo, se reflejará al culminar el escrutinio, develándose la trama urdida contra el fujimorismo. Persecución que la ha hecho más fuerte; exacerbado al pueblo que hizo suyas sus palabras propaladas a los cuatro vientos: “NUNCA NOS VAMOS A RENDIR”, hasta alcanzar el triunfo, a la vuelta hoy de la esquina.

Esta vez será la vencida -a pesar de las abusivas, antidemocráticas, irracionales restricciones y trabas a la campaña-, candidata -la única- que ha estado en prisión preventiva tres veces, fruto de la indudable persecución política. El triunfo está servido. Es unánime la solicitud a los fujimoristas históricos -pensando en nuestras familias, el destino de la patria-: Salir a votar con esperanza, fe, optimismo. El futuro llama.

Será -a no dudarlo- unos comicios decisivos para todos, al estar en juego, nada menos que el Estado de Derecho, el sistema democrático, la paz, la estabilidad política, social, económica de la nación. Salud. ‘Buen viento y buena mar’.

Bogotá, D. C. 11 de abril/2021

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mario arias gómez
Abogado, periodista y escritor


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