Ecopetrol: patrimonio y esfuerzo de colombianos

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Bernardo Henao

Por Bernardo Henao Jaramillo.

Hagamos un poco de memoria con ayuda del libro de Michael Reid «El continente olvidado», en el cual se relata lo siguiente: en el año 2001 Hugo Chávez  «despidió a las directivas  de Petróleos de Venezuela  (PDVSA), la petrolera estatal, y nombró una nueva junta encabezada por un académico izquierdista e integrada por empleados de bajo rango elegidos por su lealtad política. Acusó a PDVSA de haberse convertido en un estado dentro de un Estado, actuando en su propio interés y no en el de los venezolanos.» Este es una clara referencia de cómo empezó la ruina de la poderosa PDVSA y de la propia Venezuela, uno de los países más ricos de América Latina. En épocas de Luis Herrera Campins (1979), Jaime Lusinchi (1984 ), y Carlos Andrés Pérez (1974 y 1989) Venezuela era el país de América Latina «de mostrar» y esto fue gracias al pacto de Punto Fijo, acuerdo entre los partidos AD, COPEI y el URD.  Luego, con la llegada de Chávez al poder se conoció la otra Venezuela, la que atraviesa la crisis política, social y económica más grande de su historia.

Sin desconocer los problemas que se vivían en ese país hermano, sucedió que en el segundo mandato de Pérez se da el recordado Caracazo que ocasiona intentos de golpe de estado. Es cuando se recibe la noticia de la existencia del Cr. Hugo Chávez quien fuera detenido, más, finalmente, por la popularidad que obtuvo resultó elegido presidente en el año de 1998 y comenzó así una era de pauperización y represalias como nunca se pensó ocurriría.

El crecimiento económico dependía, principal y mayoritariamente, de las reservas petroleras de Venezuela, las mayores del mundo, por lo que no era factible predecir que finalizando el siglo XX tuviera un deterioro que la llevaría a una de las mayores migraciones. El comienzo de la crisis tuvo sus orígenes, entre otros, en los cambios de su gran industria PDVSA, de la cual hoy sólo quedan ruinas que no permiten vislumbrar que alguna vez esa empresa fue el faro de la modernidad de Venezuela.

Situación que nos lleva a pensar en un punto muy importante a tener en cuenta, la cercanía de Chávez con Gustavo Petro, quien fuera su asesor y que ahora ha sido elegido presidente de los colombianos, a pesar de las mil voces de alarma que se escucharon en el país y en el mundo. Nada valió. Petro hizo una campaña sucia en la que deshonró a sus oponentes y se hizo finalmente con el poder.

A pesar de que ha intentado desmarcarse del chavismo, obviamente a causa de los terribles resultados ya mencionados, el nuevo presidente sabe bien que asesoró a Chávez en la construcción de su nuevo modelo venezolano, léase ruina, y como tal fue presentado en una entrevista de la revista Diners de junio de 2003.

¿Qué podemos decir? Al buen entendedor pocas palabras le bastan. Por ahora, hemos estado «disfrutando» en TV del peculiar y espectacular estilo de gobierno de que hizo gala Chávez, amenazas a diestra y siniestra incluida lo que nos lleva a sospechar de donde viene la que Petro le ha hecho públicamente a Ecopetrol. Los discursos de uno y otro coinciden, el de la designación y ahora el de «no nos reten».

No quede duda, la política que impulsará el nuevo gobernante se fundamentará en el gasto, no en la inversión, quizás de ahí su voluntad de hacerse a “Ecopetrol”, pues no tiene entonces sentido alguno que la empresa que le ha entregado al país billones en recursos vaya a ser maltratada de la forma como anticipan, queriendo cambiar su esencia para transformarla en empresa generadora de energías limpias.

Si hay algo claro es que la energía nuclear es la más limpia en su generación, pero un proyecto en este sentido no sería visto con buenos ojos por la comunidad internacional a causa de los antecedentes de Petro.

Antes de las elecciones presidenciales, el 31 de marzo de 2022, la asamblea de accionistas aprobó una reforma estatutaria que amplió el período de la actual  directiva de Ecopetrol de 2 a 4 años y limitó el término de permanencia en la junta.  Como los nuevos gobernantes son hábiles para confundir y en particular alterar los contextos, fieles a su lema de «llegó el cambio», tanto el presidente electo como su designado MinHacienda juzgaron esta decisión como un ataque contra ellos. Por su parte, Ocampo dijo que la junta de Ecopetrol se estaba atornillando y el futuro presidente, en su cuenta de Twitter, expresó «no nos reten», a la vez que se anunció citarían a una asamblea extraordinaria. La expresión utilizada por Petro recuerda una similar pronunciada por Chávez, lo que pareciera indicar que está siguiendo los pasos de éste con PDVSA.

Lo cierto es que los cambios obedecen a los lineamientos dados por una consultoría internacional atendiendo los parámetros de la OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Esa consultoría formuló sus recomendaciones cuando aún no se sabía quién sería el próximo presidente de los colombianos. Luego, la manifestación de Petro y las críticas de Ocampo no sólo corresponden a su imaginario, sino que denotan la poca trascendencia que le dan a la imagen de la empresa, a su importancia estratégica y a las repercusiones negativas que con sus comentarios pueden acarrearle en el mercado.

El presidente Duque entendió lo delicado de la situación y aclaró que las decisiones obedecen a prácticas de las empresas internacionales listadas en la Bolsa de Nueva York. También dijo que se pueden impulsar reformas estatutarias y hacer cambios en la junta directiva  pero que ojalá profundicen en los requisitos para los nuevos integrantes según los rigurosos protocolos que se aplican en el exterior. Se ha rumorado que alguno de estos posibles nuevos integrantes puede provenir de la poderosa USO.

La actual junta directiva ha optado por guardar silencio y no polemizar para evitar que se sigan causando perjuicios a la primera empresa de los colombianos. En vísperas de escribir la columna la acción de Ecopetrol registraba una fuerte caída del 6.57%, su precio máximo en bolsa fue de $2.248 y el mínimo $2.106 y eso que aún no se han posesionado ni han convocado a la reunión extraordinaria, para comenzar su sepultura, bajo la premisa de que “Ecopetrol es del Estado”, con total olvido de que Ecopetrol se ha construido a pulso, gracias al esfuerzo de los colombianos que durante años han aportado su esfuerzo, consagración y conocimientos para el progreso de la compañía. Será que nos aplicaran el refrán de que nadie sabe lo que tiene hasta cuando lo pierde?

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Bernardo Henao Jaramillo

Abogado e investigador


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