Por Eduardo Padilla Hernández
Profesor de Derecho Ambiental
El precio del petróleo ya no sube o baja solo por cuánto se produce o se consume. Ahora lo que más pesa son los problemas políticos, y el caso más grande está en el estrecho de Ormuz.
El problema en Ormuz
Ormuz es un paso marítimo por donde pasa 1 de cada 5 barriles de petróleo del mundo. Desde febrero de 2026, Irán controla esa zona y está revisando e inspeccionando los barcos que pasan.
Los expertos de la petrolera ADNOC dicen que aunque la guerra termine mañana, el paso volvería a la normalidad solo hasta principios de 2027. Eso genera miedo en el mercado y hace que el petróleo suba de precio. Hoy el barril de Brent está cerca de 108 dólares y el de Estados Unidos, WTI, cerca de 104 dólares.
Hay menos reservas y las proyecciones no cuadran
La Agencia Internacional de Energía dice que los países se están gastando sus reservas de petróleo más rápido que nunca: 117 millones de barriles menos en abril y 129 millones menos en marzo.
Pero no todos se ponen de acuerdo en qué pasará en 2026. La Agencia Internacional cree que habrá mucho petróleo sobrando. La OPEP cree que la oferta y la demanda quedarán casi iguales. La diferencia es que nadie sabe si el conflicto en Ormuz se va a calmar o a empeorar.
Esto afecta los bolsillos de todos
Cuando el petróleo sube, todo se encarece: transporte, comida, energía. El Banco Central Europeo ya advirtió que si el petróleo sigue caro, la inflación no baja y tendrían que mantener las tasas de interés altas.
Además, en Estados Unidos los aranceles al acero y aluminio han encarecido los equipos para sacar petróleo entre 4% y 40%. Eso hace que las empresas inviertan menos y haya menos petróleo nuevo en el futuro.
¿Y qué pasa con Colombia?
Colombia tiene una situación doble.
Gana: Vende petróleo, así que si el precio sube, Ecopetrol y el gobierno reciben más dinero por regalías e impuestos.
Pierde: Importa casi la mitad de la gasolina y el diésel que usamos. Si el precio internacional sube y no subimos el precio aquí, el gobierno tiene que poner la diferencia. Eso crea un hueco fiscal que luego hay que pagar todos con más deuda o menos gasto social.
Si el gobierno mantiene la gasolina barata, la inflación no sube tanto, pero el déficit crece. Si deja que suba, la gente lo siente directo en el transporte y la comida.
Conclusión simple
Mientras no se arregle el problema en Ormuz, el precio del petróleo seguirá inestable y caro. Para Colombia, el reto es decidir si mantiene el subsidio a la gasolina o deja que el precio suba, y al mismo tiempo ver si puede producir más petróleo propio para depender menos de las importaciones.
Todo depende más de la política y la guerra que de cuánto petróleo hay bajo tierra.








