¡Resistencia, resistencia, resistencia!

Resistencia

 
mario arias gómez
E
s de tontos no percibir la gravedad del histórico, espontáneo, unánime, liberador grito solidario propalado -a boca llena- al país, el pasado domingo, por diversos artistas, intérpretes de los reprimidos: clamor, malestar, rabia; de rechazo ciudadano al presidente Duque, minimizados por él -como el cacerolazo-, como por los infaltables áulicos, vasallos, difusores -al respecto- de caricaturescos memes, trinos. Facilista, proclive método, forma de eludir los cuestionamientos planteados -con intuitiva, irrevocable, unívoca convicción- en anteriores columnas.
Imbricado microcosmos, génesis de la enajenada, efervescente, impredecible revuelta social -en desarrollo-, causada por la agreste, árida, lúgubre gestión del mandatario. Cometido que de verdad no me place, que deploro. Masivas protestas, apartadas de la enseña del héroe cubano, José Martí: ‘Gobernar es prever’; instrucción subestimada por el sordo mandatario, incapaz de escuchar a sus mandantes; de tender puentes de entendimiento; edificar consensos sobre el disenso; acortar brechas; remendar el tejido social; discernir las múltiples razones del abrumado, hastiado, desfalleciente pueblo, para protestar, revelarse.
Su inepta, insulsa vocera, ministra, Nancy Patricia, desgranó una imaginaria ‘estrategia’ de derrocamiento -con ‘mentiras’- del descuadernado Gobierno, dinamitando de paso el ‘conversatorio’, achicharrado a su vez- con la agria, revulsiva sindicación de ‘pirómanos’, hecha por Duque a los contertulios. Insólita manera de incendiar la pradera, que pretende apaciguar con el eufemísticamente rebautizado desaguisado: ‘Ley de Financiamiento’, ‘…’de Crecimiento’, de un “puñado de privilegiados”, favorecidos -sus empresas- con exenciones tributarias por $20 billones, a costa de los eternamente esquilmados: clase media, trabajadores independientes, subempleados.
Desenmascare que recrudeció el descontento, inconformismo del estudiantado, que anticipó: la Reforma tributaria tendrá que ‘reversarse’ -sí o sí-, concebida en beneficio del gran capital, que “no solucionará las álgidas necesidades de los soñadores-jóvenes”, que no piden favores, sino que están labrando el futuro: “Necesitamos acciones que contribuyan a mejorar las condiciones de vida”. Provocador, retardatario, regresivo engendro ‘pupitreado’ -en las comisiones conjuntas de Senado y Cámara- a espaldas del pueblo.
“Uno de sus 109 artículos, obliga a los prestadores de servicios y trabajadores independientes, a pagar un IVA de 19 %, sobre un mínimo de 3000 Unidades de Valor Tributario (UVT), enmarcado en $99’468.000 anuales ($8’289.000 mensuales). Inequitativa expoliación que, según el experto, Iván Jaramillo -director del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario-, es demasiado alto, abusivo, injusto.
Despojo al que se agregan los forzosos: 10 % de rete-fuente; 29 % para seguridad social, liquidado sobre el 40 % de los honorarios; 1 % de ICA, y algunas estampillas. Sumados los anteriores ítems -con base al contrato mensual de $8’289.000- resulta: $1’571.900 de IVA; $963.000 por prestaciones sociales, $828.900, retención en la fuente; $82.900 de ICA, para un ingreso neto de $4’850.000. ‘Clavada’ que impactará a 11,5 millones de colombianos, que es el universo de trabajadores independientes, quedando por decidir en plenarias, si se mantienen otros impuestos, como el IVA ‘plurifásico’, que afecta la cerveza y bebidas azucaradas; el impuesto a las motocicletas de menos de 200 centímetros cúbicos. Me haría interminable relacionar el sinnúmero de engañifas avaladas por quien prometió no subir los impuestos.
Atropello contra diez millones y pico de idiotas útiles, que engatusados corrimos -ingenuamente- a consagrar a quien juró -también-, que no intervendría las pensiones. El muy corrupto min-Hacienda, anticipó que el futuro de estas: dependerá de la capacidad de ahorro de la gente, a sabiendas de que el ingreso de las mayorías, apenas alcanza para sobrevivir, no para ahorrar. La salud, educación, quedan sujetas para quien tenga ‘Capacidad económica’.
De ahí emerge la apocalíptica desaprobación (80 %) de la población -según Gallup- que padece el alto ‘Costo de vida’; desempleo; inseguridad. Reprobación superior a la registrada -en su época- por Santos, Pastrana; equiparada con la peor imagen desde iniciado el Gobierno, de los compinches Holmes, Carrasquilla. El pesimismo, por las nubes (69 %). Negativos: el agro (64 %); educación (62 %), en momento que el comité de paro exige más recursos para las universidades públicas. La implementación del Acuerdo de Paz, requeterreprobada (75 %). Nunca antes se comprobó tanta insatisfacción. Feligresía que legitima el paro, al suponer (80 %) que los marchantes son personas comunes y corrientes, que obran de buena fe.
Escribió Goethe: “En la vida política, cuando la casualidad pone a nulidades en posiciones de mando, acostumbran -con infatigable empeño- no solo a desprestigiar el pasado, sino también a evitar por todos los medios la crítica general hacia sus personas. En la mayor parte de los casos, la razón de ese odio a lo anterior, es sencillamente la propia mediocridad”.
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Bogotá, D. C., 11 de diciembre de 2019

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