Vergüenza es lo único que se siente como Sociedad

Bernardo Henao

Por Bernardo Henao Jaramillo.

Cuando el Gobierno Nacional en ejercicio de sus atribuciones el pasado diez de marzo,  en cadena televisiva dejó conocer las objeciones por inconveniencia formuladas a escasos seis artículos, hubo alegría en un sector de la sociedad y otro gran descontento en aquellos otros que unilateralmente se adueñaron de la paz.

La dicha de los primeros duro poco. El primer torpedo lo produjo el Presidente de la Cámara de Representantes Dr. Alejandro Carlos Chacón solicitando, en un extraño concepto a la Corte Constitucional en ejercicio de una labor inexistente, que indicara si la Cámara de representantes se encontraba habilitada para hacer el estudio de las objeciones de inconveniencia extendidas a escasos seis artículos.

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Mucha tinta rodo y mucho se dijo para que la Corte Constitucional no cometiera tamaño despropósito y efectivamente se declaró inhibida para emitir opinión; regreso el expediente al Congreso pero, por si las dudas, se garantizó que ante cualquier eventualidad de prosperidad ellos se reservaban y tendrían la última palabra.

Se programó entonces la discusión y decisión en la Cámara de Representantes. El Partido Centro Democrático trató en vano en la cámara legislativa de suspender la discusión.  La estocada a las objeciones la anticiparon los representantes de Cambio Radical, Partido Liberal y Partido de la U. Vino la votación y holgadamente por 110 votos a favor  impidieron que se diera trámite a las objeciones.

El voto de ellos sumados a los de la izquierda hundió las objeciones en la Cámara de Representantes, vendrá su trámite en el senado de la República en la que se espera, sin mucho entusiasmo,  que prime la cordura y sensatez y se vote a favor de dar trámite a las objeciones; de lo contrario,  una decisión igual a la de la Cámara de Representantes, impondría al señor Presidente proceder a sancionar de inmediato esa ley estatutaria de la Jurisdicción Especial de la Paz.

Esa reprochable decisión es otro golpe mortal a las miles de víctimas de las Farc. Las revictimizó nuevamente. En la conciencia de esos parlamentarios que se abstuvieron de aprobar su trámite, quedará por siempre que se inclinaron en favorecer la impunidad y enterrar la justicia. Ese voto, quedará manchado por la sangre derramada de miles de inocentes que les defraudaron. Con esa clase de decisiones poco tejido social se podrá reconstruir.

Demasiado triste este epílogo. Sólo, si en el Senado no se vence,  quedará  acudir a las cortes internacionales para impedir que criminales de lesa humanidad sigan gozando de impunidad muy sonrientes, dando cátedra sobre ética y moral desde las sillas del Congreso de la República que deshonran por completo.

Bogotá, D.C. Abril 9 de 2019

 

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