“¿Por qué Benkos Biohó no dona su sueldo de congresista para las víctimas de su masacre de Bojayá?”

Benkos Bioho
El sanguinario Israel Zúñiga, conocido como Benkos Biohó, se posesionó como senador, el martes 23 de julio de 2019, ante el nuevo Presidente del Senado Lidio García. Foto: Senado.

 

En la Plaza de Bolívar de Bogotá un grupo de personas afrodescendiente desplazadas del Chocó, con muchas necesidades de vivienda, alimentos, vestuario, transporte, salud, etc., con la mirada hacia el Congreso de la República abordaron a un reportero de La Otra Cara y le hicieron una sorprendente demanda.

“Dígale ustedes como medio de comunicación al nuevo parlamentario de nuestra región, el señor Benkos Biohó, de las Farc, que por qué no dona su millonario sueldo de congresista para las víctimas de la masacre de Bojayá, que él cometió…”.

Biohó, cuyo verdadero nombre es Israel Zúñiga, se posesionó recientemente como flamante congresista de la Nación, sin haberse sometido a elección popular, gracias al Acuerdo de Paz que firmó el expresidente Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en La Habana (Cuba) en 2016, que designó más de 10 curules gratis en el Parlamento para los hombres de esa guerrilla. Sin importar los procesos penales que tuvieran en su contra por crueles asesinatos, millonarios secuestros, detestables violaciones o narcotráfico.

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La masacre de Bojayá, una de las poblaciones más deprimidas del pobre departamento del Chocó ocurrió un 2 de mayo de 2002, cuando hombres de las Farc, que obedecían a Biohó,  lanzaron sin piedad un cilindro bomba contra una pequeña Iglesia católica (construida con materiales pocos resistentes) llena de inocentes feligreses de la zona, por sospecha que allí se escondían algunos paramilitares. Como resultado más de 119 civiles murieron a causas de la explosión.

Trece años después, el 8 de diciembre del 2015, Biohó y sus compañeros de las Farc fueron a Bojayá a pedir perdón por la matanza a la población, pero hicieron un evento cerrado en el cual se dedicaron a culpar a los paramilitares por la repudiada acción violenta, acto al que ni siquiera la prensa pudo entrar porque La Guardia Indígena custodió el lugar.

La prensa no tuvo acceso al acto de perdón de las Farc a Bojayá. La Guardia Indígena custodió el lugar. FOTO Juan Antonio sánchez
FOTO JUAN ANTONIO SÁNCHEZ para el colombiano.com el día del acto del perdón.

Los jefes de las Farc, a lo sumo, han reconocido algunos de sus atroces crímenes en todo el territorio nacional, por los cuales no han pagado un solo día de cárcel; pero no ha reparado a sus víctimas, a pesar de tener escondidos miles de millones de pesos en efectivo y en bienes, según lo informó la propia Fiscalía General de la Nación.

Biohó (de saco azul), ahora posa en actos públicos con sus compañeros de andanzas violentas, como en este caso, Victoria Sandino, Carlos Lozada y Sandra Ramírez, quienes también llegaron al Parlamento con curules gratis. Junto a ellos, sus copartidarios ideológicos Gustavo Petro y el indigena Feliciano Valencia.

En el cruel caso de Bojayá, las Farc no ha reparado de ninguna forma a las decenas de familias de sus víctimas, que vivieron el horror de perder a sus seres queridos y todavía padecen ese sufrimiento en el alma. Es decir, Biohó tomó posesión como flamante senador en reemplazo del otro jefe de las Farc, el prófugo Iván Márquez, para gozar de gran sueldo, escoltas, carros blindados y personal para su servicio, sin acordarse de sus damnificados.

El sanguinario Biohó, ocupaba el sexto lugar en la lista cerrada de la colectividad, perteneció al despiadado frente 34 del bloque Efraín Guzmán, que opera en Antioquia y Chocó, especialmente en Urabá.

“El pueblo colombiano no anhela una cosa diferente a la posibilidad de construir la paz que nos permita, por fin, trascender la larga noche de violencia que hemos padecido como nación”, dijo, paradójicamente, Biohó durante su posesión, en la que estuvo acompañado de algunos congresistas de la Farc.

Esperaremos a ver qué responde Biohó ante esta petición de su misma gente que reclama esta pequeña recompensa símbolica por parte de un hombre que supuestamente se acogió a la paz y debe dar muestra de ello, todo eso hace parte de los gestos de verdad y reparación, ya que justicia no ha existido. Aunque las vidas de los inocentes que murieron, a mansalva aquel fatídico día, por la cruel acción fariana, no tienen precio.

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