Oposición Comunista

Por: Javier Araújo Morelos – Director del Portal La Noticia.

En la contienda de fuerzas que se da en la construcción de la historia y cuando se le otorga una responsabilidad a cada sector, hay un argumento que a menudo sale a flote y de cierta forma sostiene una de las razones de este conflicto y es la oposición comunista o comúnmente llamado ‘anticomunismo’. Ciertas veces, este argumento es más específico y no solo responsabiliza al anticomunismo, sino a la oposición comunista del Estado y de las clases de élite.

Si hay algo claro es que este argumento es muy sencillo para tratar de explicar el conflicto y las barbaries que se cometieron a lo largo de la historia. Esto también se ha visto manipulado al dejar una gran parte de la responsabilidad en sectores específicos de la sociedad, así como el desconocimiento a las acciones de los comunistas que tuvieron consecuencias atroces en la degradación del conflicto de guerra.

Hacer oposición comunista es totalmente válido en medio de una sociedad democrática, como también es legítimo ser anticapitalista o antifacista. En medio de los argumentos para ser anticomunista se pueden encontrar en el siglo XX razones de peso y elementos válidos para enmarcarse en ese redil.

Las corrientes del comunismo mostraron su posición antidemocrática.

Perpetuar el poder y dejarlo en pocas personas, como en muchos casos se dejó entre los descendientes de quienes manejaban el Estado. Estos sucesos a través de la historia son totalmente irrefutables.

No se puede comparar la exclusión política y las restricciones hacia la democracia en el Frente Nacional con la negación a otros movimientos políticos, que terminaron en la instauración del comunismo del otro lado de la cortina de hierro en medio de la guerra fría. Con solo poner la mirada en Cuba, para no meternos con Corea del Norte, tenemos un panorama claro de la exclusión política de las estructuras comunistas.

La exclusión llega hasta la libertad de expresión, además de negar los mecanismos de participación, las estructuras comunistas destrozaron cualquier tipo de posibilidad de libertad de prensa que pudiera ejercer algún control sobre quienes gobernaban. Las muestras y expresiones que parecieran contrarias a las establecidas por las estructuras comunistas se consideraban como disidencias y perseguidas incansablemente.

La abolición de la libertad de expresión y política se pretendió justificar con el argumento de que la dictadura iba a traer mejoras significativas en las condiciones de la clase trabajadora.

En la década de los sesentas estaba claro que los sectores capitalistas tenían mejores condiciones para ofrecer bienestar a la sociedad, panorama que se hizo más fuerte en los ochenta, tiempo en el que comenzó a intensificarse el conflicto en Colombia. Estaba claro que los regímenes comunistas estaban económicamente fracturados o en camino de ir a la quiebra.

Entonces, tener una posición anticomunista no era algo intolerante. El problema era ser oposición comunista y justificar la violencia contra los comunistas.

En Colombia, una estructura de los comunistas colombianos, que terminó imponiendo sus lineamientos en el partido, consideró que la violencia y terrorismo era un recurso legítimo de la ideología anticapitalista. Así se dio el nacimiento de las Farc.

Para la construcción de la historia basta confundir una posición de ideas con las decisiones concretas de ciertos actores, en hacer uso de la violencia para imponer su ideología.

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