¿Verdad?


 

NO ESTOY DE ACUERDO CON LA TAL COMISIÓN DE LA VERDAD QUE DICEN HABER CONVENIDO EN LA HABANA.

No estoy de acuerdo con la tal Comisión de la Verdad que dicen haber convenido las partes que negocian el final de las Farc en La Habana. Me parece ajena al temperamento del colombiano común y es peligrosa, dañina e innecesariamente provocadora.

Los colombianos nos hemos caracterizado por tener una sobrecarga genética, cultural y antropológica que nos diferencia de nuestros congéneres latinoamericanos. Cuando los españoles (sobrantes de cárceles) llegaron a estas tierras, encontraron 120 tribus en permanente guerra entre ellas.

Cuando se acabaron los indios varones por las pestes que trajeron los españoles o muertos por la cruz o por la espada, trajeron negros perdedores de guerras africanas a quienes sus vencedores vendían como esclavos a los portugueses. Descendemos de esa triple mezcla de guerra.

Nosotros no necesitamos la verdad para poder perdonar. Mucho menos para olvidar. En cambio, si nos ponemos a hurgar en la herida, vamos a caer en el peligro de la estigmatización, a tener presente a los victimarios y, lo más dañino, a alentar el eterno espíritu de venganza que nos hace sentir verdaderamente colombianos.

En vez de montar con el recuerdo la herramienta de la venganza, constituyamos promotoras de perdón y olvido en cada uno de los municipios de Colombia.

Hagamos una gran campaña mediática para convocar las ventajas del perdón y las garantías que da el olvido. No burocraticemos la paz. Acabemos con la semilla de la guerra, que es y será siempre la venganza.

Por Gustavo Álvarez Gardeazábal

Tomado del diario ADN

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