«Caregato» Colapsó de nuevo, pues NO Resistió la Fuerte Ola de Corrupción

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Por: Eduardo Padilla Hernández, abogado, profesor de derecho ambiental.

Como tamo que arrastra el viento huracanado, así quedó la deleznable obra de “Caregato”, al sufrir el embate de la corriente del río Cauca, en este nuevo invierno de mayo de 2024.

¿Por qué colapsó de nuevo la famosa escollera del río Cauca a la altura San Jacinto del Cauca, en el departamento de Bolívar?

El gallinazo, zamuro, golero, chorote o chulo, es un ave que se caracteriza por correr para elaborar su nido cuando empieza el aguacero.

Hay políticos que se parecen a los gallinazos, porque ellos corren a reparar a “Caregato” cuando los habitantes de ese sector están con el agua al cuello.

A nadie se le ocurrió reparar al famoso boquete durante el largo verano.

¿POR QUÉ “CAREGATO” SE ROMPE TODOS LOS AÑOS?

Presuntamente esto se debe a las siguientes razones:

En las contrataciones de años anteriores no existieron los siguientes factores:
Interventoría, plan de inversión en la obra, plan de calidad, equipo inadecuado, de muy bajo volumen de corte, obsoleto y escogido a dedo sin un plan que mostrara eficiencia, rendimiento operativo y no sólo una gran facturación horaria, todo esto cohonestado por una interventoría invisible.

No existió en el sector «Caregato» la presencia física de interventoría, con la bitácora diaria, con control técnico de rendimiento y seguridad social laboral, ni actas mensuales de cuantificación de obras respectivas, muy a pesar de que la gobernación de Sucre pagó más de $400 millones por concepto de una interventoría fantasma de los ganaderos.

En efecto, miles de millones en recursos se diluyeron en las turbias aguas del río Cauca, por la ceguera deliberada y cómplice de los entes territoriales y nacionales indolentes, incapaces de solucionar ese desastre hídrico reiterativo, explotado por políticos que usan para provecho personal dos de las fases del ciclo del agua, como son precipitación y escorrentía.

Como es de público conocimiento, inmensas fortunas se ahogan en las aguas del río Cauca y en los playones de arroceros y ganaderos, engañados por políticos y “líderes” sectoriales (avivatos hábiles que saben sacar ventajas de las situaciones, esquilmar a sus víctimas y hacer caer a incautos en trampas insospechadas que, a veces, parecen tener un propósito didáctico en la exposición de sus maniobras como si estuvieran advirtiendo a su próxima víctima).

Recordemos que en marzo de 2020 se entregaron las obras, de protección del talud exterior de la primera curva del meandro de «Caregato», que consistieron en bolsones de poliuretano tipo Tetrapak, con un peso superior a las 100 toneladas.

Esa obra de protección perimetral del talud, de la cara externa de la curva, falló en su estabilidad a causa del embate invernal de abril de ese mismo año.

Luego, a solo 15 días de haber sido recibida la obra, se produjo el volcamiento de los bolsones superiores que permitieron las filtraciones del río y la apertura de la gran boca «Caregato», que quedó con una anchura de más de 300 metros.

Durante cada creciente, el río Cauca lleva más de 4.500 m3 por segundo, a una velocidad de 7 kilómetros por hora.
En pocos días el río Cauca inunda más de 60.000 hectáreas de terreno de las planicies aluviales de la Mojana y Ayapel.

El desplazamiento forzado, de personas y animales, que causa la creciente del río Cauca, es apocalíptico.

Los contratistas y la aseguradora de riesgos le deben responder al país por la falla física de la obra de protección perimetral, que está dentro de la vigencia de la póliza de calidad, de la obra que tiene vigencia de cinco años.

Como medida de mitigación inmediata, en el pasado, optaron por cortar el meandro de «Caregato», con el fin de bajar el volumen y la presión hidráulica sobre la boca.

Esta acción hizo que fuera más fácil su reconstrucción, pero la ANGR ejecutó la obra con dragas obsoletas e inadecuadas, las cuales no eran aptas para la función de excavación en humedales profundos.

Tal como estaba pronosticado, se inició una precipitación sin precedentes que cobró cientos de damnificados en los sectores adyacentes de Sucre, Córdoba y Bolívar.

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Eduardo Padilla Hernández
Eduardo Padilla Hernández

Abogado, Columnista y Presidente Asored Nacional de Veedurías


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