Cómo saber si es el momento correcto para decir Adiós?

Decir adiós
Por Carolina Guzmán Sánchez.

Psicóloga

@CarolJAngel

La vida son ciclos, etapas que van y vuelven, puertas que se cierran y se abren, que funciona como la naturaleza y que por ende, estrechar nuestra mente a creer en una eterna primavera, es la manera más fácil de condenarnos al apego y de ahí, vivir sin gozo y diversión en una larga caminata como si de la última milla se tratara.

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¿Por qué nos queda tan difícil soltar las cosas?

Le damos mucho significado a la variable llamada “Tiempo” a partir del mandato popular tiempo que se va no vuelve y nos da un miedo profundo porque nos lo dicen de esa manera triste, de advertencia, de regaño anticipado. Pero si somos un poco racionales, el tiempo como la memoria, son lugares inhabitables por el hombre. En realidad: No existen. Solo son medidas diseñadas para mantener una organización estable del orden sugerido para “realizar las cosas y que todos estemos de acuerdo”

Junto con ello, la culturización con el miedo al cambio, la resistencia a vivir cosas nuevas, sentimientos de futilidad -no sirvo y no puedo confiar en mí- el deseo de controlar la incertidumbre, son esos conceptos que nos impiden soltar fácilmente aquello que le hemos dado el significado de “mejor malo conocido que bueno por conocer”

Y el alimento que nutre este mantenimiento es la pregunta: ¿qué quiere ser cuando sea grande? y la respuesta debe ser un limitante: abogada, medico, policía, astronauta… jamás la respuesta podrá ser “ya veremos… de pronto un rato quiera ser astronauta, luego manicurista y después trabaje para una ONG de servicio social, y después a lo mejor me dedique a escribir y disfrute de alimentar las palomas en el parque.

Nadie es tan tonto como para experimentar angustia a propósito ¿o sí?

Soltarse de la zona de confort “la zona conocida” es angustioso tanto para la persona que esta aburrida de hacer siempre lo mismo sin recibir satisfacción a cambio, como para el grupo familiar que espera verle feliz y [email protected] En este caso, la ansiedad que acompaña a ese temor, somete al cuerpo a experimentar un síndrome de adaptación generalizada, mejor conocido como Estrés y que enferma a la persona llevándola a padecer dolores de cabeza, alteración del sistema nervioso, alteración del sueño, humor irritable, cansancio y fatiga mental pérdida de memoria, insatisfacción en las tareas cotidianas, rechazo al afecto, puede perder o aumentar el apetito, y lo más crítico, ve todo en negro.

Aunque no estemos preparados cultural y socialmente como grupo a cambiar de rumbo cuando las cosas no funcionan o salen como queremos, como individuos del siglo 21 tenemos una gran ventaja y es que el asunto de “quedarnos hasta las últimas consecuencias” o “quedarnos hasta exprimirnos la última gota” ya es menos generalizado. Sin embargo, aún existe un porcentaje muy alto que se resiste al flujo de la vida y a sus maravillosas oportunidades.

Qué tal si transformas esa angustia, ese miedo, en un sentimiento más noble y es miedo a perdernos de vivir tantas oportunidades, tantos amaneceres y tantos atardeceres, haciendo cosas distintas. Que sea, algo así como una ‘angustia hacia las cosas que aún no he vivido’ y no una angustia por lo que no tendré más si doy el paso hacia vivirme en el cambio. Pregúntate allí ¿qué es lo peor que me puede pasar?  La respuesta honesta es: nada malo te pasará porque ya está dispuesto para ti que la vida está llena de mejores opciones, siempre que haya vida, habrán soles y lunas esperándote a ti para verte y hacerte sonreír.

¿Existe algún método que me guíe para encontrar esa fuerza necesaria para terminar una etapa sin necesidad de sufrir?

Nuestro mundo tan conectado tecnológicamente, está basado en sorpresas e imprevistos de los cuales los altibajos emocionales también han empezado a ser cada vez más protagonistas.

Nos estamos preguntando constantemente si lo que estamos haciendo nos hace felices, o si me encuentro estable en mi relación de pareja, o si estoy disfrutando de ser mama o papa, y si la respuesta a estas preguntas comienza a ser negativa, como que no me la estoy pasando tan feliz o alegre, es hora de tomar un decisión vital: dejar atrás y retomar otros rumbos.

Anteriormente, dejar atrás algo para comenzar de nuevo, se veía como sinónimo de cobardía, de debilidad de carácter, de evasor de responsabilidades, de falto de compromiso. Hoy día en cambio, se alienta cada vez más a los jóvenes y adultos a valorar más su propia vida y en esa medida valorar la del grupo. Observándose así mismos y motivándose para encontrar la felicidad y el equilibrio.

Hoy día le llamamos perezoso, cobarde, falto de carácter a aquel que se queda en el circulo vicioso de ‘siempre lo mismo’ y se queja constantemente de su infelicidad, de su sufrimiento; su rezongar es: “yo no nací con suerte, todo lo que hago, me va mal, yo no dejo este trabajo porque que dirá mi suegro, yo no me divorcio de esta relación que me aburre porque qué dirán mis amigos…”

Para soltarse, hay que cultivar la certeza de lo no finito y transitar la vida con la idea de experimentarse por momentos, dejar huella, que pueda transformarme en un inmortal desde las obras que pude lograr en vida material, porque me dediqué a disfrutar, ser feliz, gozar, y lo más importante ‘Si soy feliz también hago felices a los demás’.

Hay que romper con la idea de seguridad –ingenua- en compromisos de “para siempre”

Existe una idea errónea acerca del amor y es definirlo como “posesión”

Por siglos se ha edificado que uno se define como “Juan Perez y Maria Soledad” si hay un pacto que suscribe a cada uno de ellos “el uno para el otro” a lo que le hemos llamado contrato y entonces, al aceptarme tú el contrato –el contratado- significa que yo –el contratante- soy tu dueño exclusivo y por tanto, rindes tus derechos de libertad de poder decidir vivir tu vida como quieras a cambio de que sea yo quien te diga lo que debes hacer.

Un camino, es comprender que la humanidad entera ha heredado el sacrificio de “la libertad de hacer y pensar lo que se me da la gana” por recibir “seudoamor, haciendo lo que me dicen que debo hacer”

Mandatos a corregir:

“El amor si no duele, no es amor” por “el amor es sentirse bien, descansar bien, pensar bien” si esto no se vive de este modo, ya no es amor y anda a encontrarlo.

“Si me porto cada día mejor que hoy, de seguro un día me van a ver y me subirán el sueldo, es más me darán la gerencia de las gerencias” por “el día que me levanté de mi cama y no quiera ir a trabajar, ese día sabré que ya no estoy en un lugar donde me siento feliz. Renunciaré y buscaré un lugar donde pueda sentirme motivado de levantarme”

“El matrimonio es de soportar al otro hasta que la muerte nos separe” por “en agradecimiento a ______ dejaré que sea feliz con otra persona. Prefiero hacerme a un costado lo más pronto posible y no seguir amargándole su existencia”.

Decimos lo que otros callan
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