Por Luis Pérez Gutiérrez
La Educación está atrapada por el pasado. Parece fosilizada. Se le ve agotada para adaptarse a los nuevos tiempos. La educación no conversa con la sociedad y está vetusta, aperezada y mandó la imaginación a vacaciones. Es el único servicio donde el que paga no exige. Nadie exige a la educación ser mejor.
La estructura de la educación fue diseñada para un país de hace 100 años: rural, lento, memorístico, obediente, y desconectado del mundo digital. Hoy se necesita otra educación, para aprender, desaprender y volver a aprender. Colombia tiene jóvenes del siglo 21, con profesores del siglo 20 y con una estructura educativa del siglo19. La educación no fracasa por falta de estudiantes inteligentes, sino por una estructura desueta, que cree que el mundo cambia al ritmo del profesor del tablero y la tiza. La enseñanza y los maestros están llenos de rituales anticuados. Hay que voltear revés las aulas de clase. Las Leyes que rigen la educación son de antes del nacimiento del Internet, de las redes sociales y la IA. Da vergüenza que así sea.
La educación NO forma para ser más y vivir más. La educación no forma para aprender a manejar las emociones, tenemos una sociedad de analfabetas emocionales. No basta con aprender a leer libros, hay que enseñar a leer las emociones. Un país que no educa para el autocontrol, la empatía, el respeto, y la convivencia termina pagando con violencia, polarización, acoso escolar, conflictos familiares y graves problemas de salud mental.
La nueva educación, debe formar, al menos, cuatro inteligencias. Una, la inteligencia Académica, para comprender el mundo. Dos, la inteligencia Digital, para trabajar, emprender y crear nuevas economías. Tres, la Inteligencia Emocional para convivir. Y cuatro, la Inteligencia Ética, para actuar con responsabilidad y hacer ciudadanos incorruptibles. Colombia no derrota la violencia ni la corrupción solo con leyes y más cárceles. Se necesita una revolución educativa que forme ciudadanos con inteligencia emocional e inteligencia ética. La corrupción no solo nace en el estado; nace cuando el ciudadano aprende a justificar la trampa. Y la violencia no nace en las armas, nace cuando el ciudadano no sabe manejar la rabia, el miedo, la pérdida, la frustración o el miedo. Un país que no educa las emociones termina administrando la violencia. Un país que no educa en la formación ética, termina administrando la corrupción. La educación solo fabrica graduados.
Los jóvenes quieren educación más flexible, más corta, más tecnológica y con una conexión más rápida con el empleo y el emprendimiento. Según el informe Future of Jobs 2025, World Economic Forum, el mercado educativo internacional ofrece cientos de oficios digitales cortos, más divertidos, mejor pagados, más flexibles para ejercerlos, y con más futuro laboral. Los más demandados y mejor remunerados, NO se ofrecen en Colombia. y la universidad ignora ese llamado de la juventud. Y desprecia, modelos de aprendizaje diferentes. Sin perder el pensamiento crítico, si la Universidad no da un cambio audaz y se libera del pasado, le va a tocar sobrevivir en condiciones económicas muy precarias. Las empresas no mueren porque el mundo cambia, mueren porque ellas deciden no cambiar
En la vida contemporánea, hay por lo menos cinco puntos para calificar si una empresa, es modelo eficaz y avanzado, o si es vetusta.
- Todo se puede hacer más rápido. La educación NO clasifica.
- Todo se puede hacer con menos dinero. La Educación NO clasifica.
- Todo se puede hacer mejor. La Educación NO clasifica.
- Todo se puede hacer más flexible. La Educación NO clasifica,
- Todo se puede hacer más global. La Educación NO clasifica.
En Colombia hay 13 millones de adulto mayores de 18 años que NO son bachilleres, creando un Bachillerato Digital Gratuito, se hace justicia y una revolución para esos 13 millones de compatriotas. Hacer Colegios Presenciales Nocturnos es derroche de dinero y es una idea vetusta e ineficiente. Asimismo, si en educación superior, se hiciera el elemental cambio, de obligar a que las universidades ofrezcan el 50% de los cursos por el sistema digital, se crearían más de un millón de cupos nuevos para los jóvenes y adultos, a menor precio, más cortos, más flexibles, más globales y de más empleo. Sacude al profesorado y a la estructura anacrónica educativa. Además, si se crea una Universidad Digital por Departamento, con oficios digitales cortos de última generación, sería otra revolución. La U Digital de Antioquia, es ya ejemplo de modernidad. Quien no tiene una buena educación, no tiene patria.
De otro lado, FECODE tiene una responsabilidad con los niños y jóvenes de Colombia. Debe trabajar y reclamar para que los profesores y la educación sean último modelo. Nunca se ha visto a Fecode en luchas por la Modernización de la Educación. Si la Educación sigue Vetusta, ahí se incluye Fecode, los profesores, y el país. Es imposible una economía moderna, con una educación vetusta. La educación vetusta NUNCA crea nuevas economías.
Con Abelardo De La Espriella, el Presidente Revolucionario de la Nueva Política, los colombianos queremos verlo como el gran revolucionario de la educación, para derrotar por siempre la violencia, la corrupción y crear nuevas economías para la riqueza y el empleo. Colombia necesita el milagro tener una nueva educación.









